Acerca de Felicitas Casillo

Felicitas Casillo nació en Bahía Blanca, República Argentina, en 1986. Es profesora e investigadora, especializada en el análisis del discurso y los estudios sobre la cultura. Publicó artículos periodísticos y de divulgación científica en medios de comunicación de diversos países. Su primer libro de poemas fue Puré de abejas (Editorial Vinciguerra, 2010). En 2013 su poemario Las orillas obtuvo el tercer premio nacional de la Fundación Argentina para la Poesía.

Librerías donde encontrar El gran enero

18581576_10213100038359919_150747998058807574_n

  • Librería Alberto Casares – Suipacha 521, Ciudad de Buenos Aires.
  • Antígona – Av. Callao 737, Ciudad de Buenos Aires.
  • Biblioteca Nacional – Las Heras 2597, Ciudad de Buenos Aires.
  • Biblioteca Sede Andina, Universidad Nacional de Río Negro – Mitre 630, San Carlos de Bariloche.
  • Biblioteca Sede Atlántica, Universidad Nacional de Río Negro – Av. Don Bosco 500, Ciudad de Viedma.
  • Biblioteca universitaria – 1235 University Blvd, Steubenville, OH 43952, EE. UU.
  • Arcadia Libros – M. T. de Alvear 1548, Ciudad de Buenos Aires.
  • Edipo – Corrientes 1686, Ciudad de Buenos Aires.
  • Eterna Cadencia – Honduras 5574, Ciudad de Buenos Aires.
  • Gambito de alfil – José Bonifacio 1402, Ciudad de Buenos Aires.
  • Hernández – Corrientes 1436 / Corrientes 1311, Ciudad de Buenos Aires.
  • La Masmédula Libros – Alsina 155, local final, Galería Jardín, Ciudad de
    Bahía Blanca.
  • Libros del Balcón – Montevideo 846, Ciudad de Buenos Aires.
  • Libros del Pasaje – Thames 1762, Ciudad de Buenos Aires.
  • McNally Jackson Books – 52 Prince Street, New York, EE.UU.
  • Norte – Las Heras 2225, Ciudad de Buenos Aires.
  • Volcán Azul – Achával Rodríguez 244. Galería Barrio. Local 15 y 16, Ciudad de Córdoba.
  • Vórtice Libros – Hipólito Yrigoyen 1970, Ciudad de Buenos Aires.

El país del sur, por Hilaire Belloc

Traducción de poema The South Country de Hilaire Belloc

publicado en la revista Buenos Aires Poetry.

Hilaire Belloc fue un ensayista, historiador y poeta británico. Hijo de madre inglesa y padre francés, nació en La Celle Saint Cloud, en Francia, en 1870, y murió en Guildford, Inglaterra, en 1953. Luego de realizar estudios en Oxford y ser miembro durante un tiempo del ejército francés, recibió en 1902 la ciudadanía británica. Su afecto y compromiso con Francia nunca menguaron: en 1929 publicó su notable biografía de Juana de Arco. Fue amigo íntimo de G. K. Chesterton: a menudo se los llamaba de forma conjunta “la criatura Chester-Belloc”. En la biografía El viejo trueno (2016), el biógrafo Joseph Pierce ubica la publicación de “El país del sur” en 1901, en El libro del Club Horacio, junto con poemas de otros autores. Aparece, sin embargo, una segunda edición en The year’s at the Spring, una antología de 1920 compilada por L. D’O. Walters, donde Belloc publicó dos poemas y donde…

Ver la entrada original 873 palabras más

Dos publicaciones sobre #Discurso

Art FP Cas

En diciembre de 2016 se publicó en Ecuador y España el libro Capitalismo financiero y comunicación, compilado por Francisco Sierra Caballero y Francesco Maniglio. Allí publicamos, junto con Damián Fernández Pedemonte, un capítulo titulado: “Medios de comunicación y crisis económicas: representación discursiva de las audiencias”, basado en una investigación PICTO terminada en 2012.

Revista Complejidad 31

Puede leerse el artículo completo publicado en Revista Complejidad N° 31. 

El vuelo educativo

Primer volumen de la dirección editorial dentro de la Colección Educativa/Editorial Logos.  2016-09-20-11-25-00-1

Las instituciones educativas atraviesan actualmente múltiples desafíos relacionados al contexto cambiante, a los contenidos de las materias, a las políticas de educación, a la innovación necesaria y al estilo de vida contemporáneo de las familias. Aun así, el objetivo primordial de la educación es el de formar hombres y mujeres libres, capaces de amar y vivir plenamente, transformando la sociedad día a día. Para lograr esta meta y enfrentar los desafíos, es necesario que los equipos directivos de los colegios públicos y privados cuenten con una formación sólida en la dirección de personas y gestión de recursos. Este libro recorre aquellos temas que el director de un colegio debe conocer y planificar. Al igual que durante el vuelo de una aeronave, en un centro educativo hace falta un proyecto, una tripulación comprometida, la gestión eficiente, una comunicación activa y el aprendizaje continuo. El vuelo educativo es un libro necesario para que los equipos de dirección aprendan a gestionar de forma estratégica y eficiente, motivando a docentes y alumnos a través de la maravillosa aventura de la educación.

Borges, autor del Quijote

Publicado en Huffington Post España, abril 2016.

captura

Cuando comenzó uno de los poemas de Elogio de la sombra con aquello de “que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”, Borges se refería también a la amistad. En 1968, el autor más renombrado de la literatura argentina viajó a los EEUU para brindar una conferencia sobre Don Quijote de la Mancha en la Universidad de Texas. Lo esperaban aquellos alumnos a los que más tarde recordaría con cariño, “gigantes, respetuosos y un poco inalcanzables”. Durante la disertación, explicó: “Hay ciertos personajes, y esos son, creo, los más altos de la ficción, a los que con seguridad y humildemente podemos llamar amigos. Pienso en Huckleberry Finn, en Mr. Pickwick, en Peer Gynt, y en no muchos más”. En seguida, con la vista ya débil, extraviada en algún ángulo superior del auditorio, había murmurado el nombre de Don Quijote de la Mancha: “Un personaje que existe más allá del mundo que lo creó”.

Aquella lectura fraterna de la que hablaba Borges seguramente habrá sido también, a pesar de la parodia o justamente por ella, valorada por Cervantes. Embelesado por las novelas de caballería, Don Quijote parte desde la dorada geografía de la Mancha sobre el lomo de Rocinante. Lo secunda un labrador regordete, Sancho, quien oficiará de escudero. En medio de los sucesivos desvaríos del protagonista, esta amistad representa uno de los únicos elementos realmente ciertos de la novela.

Borges leyó el Quijote durante su infancia y en seguida quedó prendado de aquel autor que se había propuesto narrar aventuras en una lengua vigorosa y auténtica, que había escrito con hondura humana, lejos de la sensiblería. Acaso Don Quijote le sugirió la idea de la literatura como una novedad nunca caduca, un diálogo antiguo y futuro. Dice en el poema Sueña Alonso Quijano:

El hidalgo fue un sueño de Cervantes
y don Quijote un sueño del hidalgo.
El doble sueño los confunde y algo
está pasando que pasó mucho antes.

Quijano duerme y sueña. Una batalla:
los mares de Lepanto y la metralla.

En más de una veintena de textos menciona el de Buenos Aires al de Alcalá de Henares, y subraya una y otra vez la universalidad del Quijote al tiempo que lo defiende de una mera lectura alegórica. Si el escenario por donde Alonso Quijano perfiló su hidalguía fue el mundo entero, se debió más al acierto con el que fue tramado que al artificio de la abstracción. En la Nota preliminar de las Novelas ejemplares, Borges explicaba que antes de Don Quijote, “los héroes creados por el arte eran personajes propuestos a la piedad o a la admiración de los hombres”, mientras que Don Quijote “es el primero que merece y que gana su amistad”.

Justamente, aquella vital lucha del Quijote, entre enajenación y realidad, vencida finalmente a la hora de la muerte, para Borges era también “la aventura contemplativa y extática de los santos”. Esta disputa interior lo hermana con otros personajes de la literatura, como es el caso del Príncipe Myshkin de la novela El idiota, de Fiodor Dostoyevski, publicada en 1868. El autor mismo sugiere esta conexión cuando Aglaya, una de las protagonistas, busca apresuradamente un libro donde esconder la ridícula pero no menos genuina carta que le había enviado Myshkin y no puede contener la risa al encontrar el grueso volumen de Don Quijote de la Mancha.

Uno de los mayores tributos de Borges a la obra más significativa de nuestra lengua es el cuento Pierre Menard, autor del Quijote, incluido en Ficciones, donde el argentino imagina un escritor cuyo propósito es redactar exactamente la misma novela que Cervantes. Pletórico de enumeraciones y curiosas notas, el cuento narra el quijotesco método de Menard: su técnica consiste en nada menos que ser él mismo Miguel de Cervantes. El empeño sugiere la feliz imposibilidad de un lector contemporáneo para acceder a un texto del siglo XVII sin antes apropiarse del él.

La conmemoración de los 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra y casualmente, también de la de William Shakespeare, es una oportunidad para celebrar la literatura como una continuidad que supera meras individualidades: una ocasión para reconocernos en la memoria de los viejos amigos y proyectar un futuro donde seguiremos conversando.

#Ejemplo crítica: Liturgias del fin del mundo #GénerosCreativos

Liturgias del fin del mundo | Título: La carretera  | Autor: Cormac McCarthy | Año: 2006 | Editorial Mondadori

Existe en el ya consistente subgénero post-apocalíptico una dualidad entre vestigios de civilización y regreso a las cavernas. La nostalgia por un esplendor ya extinto se conjuga con el barbarismo o la deshumanización. En este juego de opuestos, el género dispara advertencias sobre el tiempo presente del lector, en el cual se incuba ya la catástrofe. La novela La carretera, de Cormac McCarthy, ganadora del Premio Pulitzer en 2007, responde a esta construcción.

Los protagonistas, padre e hijo, recorren los Estados Unidos hacia el Sur. A través de paisajes devastados por vientos tóxicos y cenizas, huyen del invierno y de las bandas de forajidos. La civilización perdida es en este caso Norteamérica, de la que solo quedan casonas y pueblos arrasados por la catástrofe, donde los sobrevivientes buscan latas de conserva y abrigo para poder seguir el viaje. El barbarismo, en cambio, es un orden social regido por la ley del más fuerte, el canibalismo y el suicidio como el último recurso para soslayar el infierno.

“Llegado el momento… ¿podré hacerlo?”, se pregunta el padre a lo largo de la historia, mientras observa el intranquilo sueño del hijo cada noche junto a las fogatas. En su cintura lleva una pistola con las dos últimas balas. El niño es el único motivo que lo mantiene con vida, “lo que lo separa de la muerte”. Por él rebusca entre cadáveres secos para dar con los últimos alimentos y le narra antes de dormir las historias anteriores al cataclismo.

Como en otras obras del género, el apocalipsis de McCarthy no determina el inicio de un nuevo tiempo o la promesa de un paraíso, que sí están en cambio en el relato bíblico. La obra se retarda en la destrucción. La historia ya no evoluciona sino que se extingue. En este sentido, la huida hacia el sur es la última liturgia posible a través de una tierra “donde ya no quedan interlocutores de Dios”.

Lecturas en la tradición 

El reconocido crítico norteamericano Harold Bloom aseguró que McCarthy, junto a Thomas Pynchon, Don DeLillo y Philip Roth, era uno de los cuatro grandes escritores  contemporáneos. Autor de otras novelas como El guardián del vergel (1965) y Todos los hermosos caballos (1992), McCarthy representa ciertamente una continuidad en la narrativa estadounidense. A menudo se lo ha comparado con William Faulkner, Herman Melville y hasta Mark Twain. En La carretera resuenan además los ecos de la prosa de aventura de Jack London. El post apocalipsis de McCarthy recuerda a aquel mundo salvaje y tenaz de los buscadores de oro de Colmillo blanco, y puntualmente, a La peste escarlata, ese extraño relato sobre el fin del mundo que London publicó en 1912.

A pesar de la sórdida atmósfera, La carretera disfraza una minúscula esperanza. Si bien el derecho y la libertad han desaparecido completamente y el país se ha disuelto sin remedio, el autor parece sugerir que toda la civilización se condensa en un padre y un hijo que prefieren escapar antes que delinquir. En este sentido, la presentación del Sur como única salvación ironiza sobre la histórica división entre regiones norteamericanas. También “la carretera”, que es símbolo del vagabundeo de las contraculturas, significa en este caso oportunidad y comunicación. Finalmente, McCarthy interroga sobre la necesidad de hallar un sitio donde asentar una ética común, y su prosa oscura finalmente indica el amor entre un padre y un hijo como un sitio desde donde reconocernos como semejantes.

Retorno a Evelyn Waugh

2016-06-11 12.41.24

Por Felicitas Casillo, para Buenos Aires Herald. 

A cincuenta años de su muerte, Gran Bretaña celebra a uno de los escritores más originales del Siglo XX. La Universidad de Leicester y la Oxford University Press editarán por primera vez sus obras completas.

Sin dudas 2016 es un año de significativas fechas para la historia de la literatura. Además de cumplirse el cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes y de William Shakespeare, se suman algunos otros que no deberían pasar inadvertidos. Uno de ellos es el 50° aniversario de la muerte del escritor británico Evelyn Waugh (1903 – 1966).

Una de las características más notables de la personalidad de Waugh era su sentido del humor: ácido por momentos y tiernamente infantil por otros, elegante forma que a veces asume la crítica más audaz. En muchos aspectos, fue un auténtico rebelde: católico en un país anglicano, criticó con dureza la sociedad británica de la primera parte del siglo pasado. Algunos de los escritores contemporáneos que más frecuentó fueron Graham Greene, a quien a menudo escribía cartas que se conservan hasta el día de hoy, y Muriel Spark: según él, una de las escritoras más brillantes de su época.

La actualidad de un clásico

Los protagonistas de Waugh se hallan más cerca del sufrimiento que de la corrupción. A menudo sugieren búsquedas espirituales incómodas y sorpresivas en una sociedad donde hasta la transgresión había adquirido la forma del cliché. Sus personajes, como Julia y Sebastian Flyte, en la famosa novela Brideshead Revisited (1945), son en el fondo frágiles y heridos. No es la culpa ni la maldad lo que impulsa sus acciones, sino la búsqueda radical de un bien más grande incluso que sus propias miserias.

A pesar de que Waugh fue un autor reconocido en vida, gran parte de su obra permanece inédita. En Labels: A Mediterranean Journal (1930) relató su travesía a través de reconocidas ciudades mediterráneas y describió las penurias de un escritor de éxito: mientras no escribía novelas debía escribir artículos y – aún más difícil- en ambos casos era necesario hallar algo interesante para decir.

Posiblemente Waugh pueda inscribirse en la larga lista de escritores de viajes, aunque realmente no se limitó a eso. Europa, África, Medio Oriente, Latinoamérica: de todos los sitios que visitaba logró describir no solo las costumbres sino el pulso propio del lugar. Uno de sus destinos predilectos fue Italia, país que conoció y recorrió en numerosas ocasiones y consideraba su patria espiritual.

Las obras completas

Martin Stannard, profesor de la Universidad de Leicester, en Reino Unido, es uno de los biógrafos más lúcidos de Evelyn Waugh. Con motivo del cincuentenario, Stannard trabaja, junto a los académicos David Bradshaw, Barbara Cook y un equipo de editores, en un ambicioso proyecto de edición que finalizará en 2020. La edición incluye 43 volúmenes, con todos los escritos de Waugh: novelas, ficción corta, artículos, reseñas, diarios y cartas. Se estima que un 85% de estas cartas se encuentra inédito.

¿Cómo definiría “The Complete Works of Evelyn Waugh”?

El Proyecto fue iniciado por Alexander Waugh, nieto del escritor, quien fue el curador del archivo en su casa en Somerset. Hemos trabajado a partir de entonces con la Oxford University Press (OUP). Nos proponemos publicar todo cuanto podamos hallar, los diarios y obra no editada. Como yo trabajo como Investigador Principal para el Arts and Humanities Research Council, el proyecto se lleva adelante en la University of Leicester.

Entonces, es una edición realmente innovadora…

Sí, representa la contribución más grande para los estudios sobre Waugh, y es posiblemente la edición más voluminosa en el ámbito académico. Usamos software de edición de vanguardia, y creamos una plataforma virtual donde pueden trabajar nuestros 23 editores para compartir y buscar datos archivados.

¿Qué significa para usted volver a trabajar sobre este autor?

Yo edité Evelyn Waugh: The Critical Heritage (1984), y escribí una biografía en dos volúmenes sobre él (1986, 1992). Desde entonces he trabajado con otros autores, particularmente  Muriel Spark y Ford Madox Ford. Es un placer regresar a Waugh y espero que le ocurra lo mismo a todos aquellos que se encuentren ligados a esta investigación.

¿Cuáles de sus obras recomendaría?

Muchas de sus obras literarias y artículos periodísticos. En Inglaterra y América, mucha gente asocia su nombre a la novela más conocida, Brideshead Revisited (1945), un libro muy influido por el ambiente de guerra y por la idea de Waugh sobre el sentido de la guerra como una victoria sobre el barbarismo. Sus otras obras esenciales son Decline and Fall (1928), una de las novelas más divertidas en idioma inglés; la segunda, Vile Bodies (1930), más oscura porque su primera mujer lo había dejado mientras la estaba escribiendo; A Handful of Dust (1934), probablemente su obra maestra; The Loved One (1948), una sátira de la cultura californiana; y su trilogía (1952, 1955, 1961), conocida en conjunto como Sword of Honour.

Cuál es el valor actual de la obra de Waugh? Qué nos dirán sus libros actualmente?

Waugh nos desafía con una visión inteligente, producto de su mirada como católico de la declinación de la civilización occidental. A partir de su conversión al catolicismo en septiembre de 1930, fue un hombre religioso que asociaba de forma realmente original la Fe al los valores culturales, y este nexo entre Fe y cultura es muy valioso en nuestros días.

Diferentes temáticas y momentos, y un estilo siempre cuidado…

Exactamente, nos encontramos frente a un cuerpo de trabajo consistente. Waugh escribió todo bien y es reconocido actualmente como un artesano de la literatura, uno de los novelistas más grandes del siglo XX. A partir de este enorme valor se comprende el apoyo de la OUP’s y el compromiso de nuestro equipo en las obras completas.

En el laboratorio de la literatura

scan diario

Por Felicitas Casillo, en Revista Ñ.

Existen variadas explicaciones acerca del proceso creativo. El investigador italiano Franco Moretti estudia la literatura a partir del análisis computacional y sugiere el complejo orden que sostiene las tramas.

Diversos relatos y disciplinas intentaron a lo largo de la historia descifrar el funcionamiento de la creatividad: desde el Parnaso, morada mitológica de las musas, hasta las actuales observaciones de la neurociencia. Sin embargo, ninguna conclusión logró aún dilucidar esa enigmática facultad humana. ¿Cómo surgen las ideas?, ¿qué procesos y elementos confluyen en una obra? Quizás en su misterio radique el enorme magnetismo que la creatividad provoca.

También los artistas conjeturaron acerca del “momento Eureka”. Durante una célebre entrevista, Faulkner reformuló la máxima adjudicada a Edison: se requería 99% de trabajo y 99% de talento, no menos. Para Chesterton la voluntad creadora surgía a partir del asombro de la razón ante la existencia. Guante, este, que el autor del Padre Brown recogió de Dickens, quien a su vez había designado ese extrañamiento con el nombre de “Mooreeffoc”, lectura inversa y risueña de “Coffee Room”.

En esta misma corriente, que motivó en Gran Bretaña la renovada tradición fantástica del siglo XX, Tolkien vislumbró en la creación humana la huella de un Creador. Desde la antípoda literaria, Virginia Woolf había apuntado que las ideas eran como peces que nadaban en un estanque y mordían el anzuelo una y otra vez, pero solamente se debían atrapar cuando tuvieran el peso y tamaño indicados. Aquel trabajo de tentar con señuelos, sopesar y quitar escamas eran faenas propias del artista.

La creatividad, sin embargo, no solamente resulta enigmática como proceso mental, también puede analizarse en el entramado de las obras. Ciñéndose al ámbito de la crítica, Tzvetan Todorov argumentó que en la mayoría de los casos los autores se encuentran lejos, poco accesibles para el analista, o simplemente ya han muerto; lo único que el crítico tiene finalmente entre manos es la obra. Y esto no es poco, incluso por fuera de la meticulosa geografía estructuralista.

En la historia de los estudios literarios, la escala de análisis siempre fue la de un lector que, aun en el feliz caso de una voracidad extrema, accedía a un número limitado de textos durante su vida. Actualmente, los estudios cuantitativos, facilitados por programas especializados, permiten el estudio de conjuntos extensos de textos, llamados corpus. Este método, que surge a partir de las tecnologías de la información y la comunicación, se relaciona con el Big Data, la acumulación masiva de datos  y sus correspondientes procedimientos de medición. Para las ciencias sociales, esta perspectiva significa la posibilidad de observar fenómenos a una escala sin precedentes.

Big Data y literatura

El investigador italiano Franco Moretti fundó en 2010 el Lit Lab de la Universidad de Stanford, un laboratorio dedicado al estudio cuantitativo de textos. El equipo de investigadores que lidera busca coincidencias como isotopías, digresiones y nudos dramáticos en conjuntos de miles de obras. Sus conclusiones significan una contribución valiosa acerca del orden creativo de las tramas literarias.

A su método de análisis, Moretti lo llamó “lectura distante”. No se trata de otra forma de leer, sino que consiste en una manera novedosa de investigar la historia de la literatura en el marco de las llamadas Humanidades Digitales. Recientemente, Moretti visitó la Argentina invitado por la UNSAM, y entre otras actividades, dialogó en el MALBA con el historiador José Emilio Burucúa.

La principal riqueza del método de Moretti radica, entonces, en la escala de análisis. Mientras que en el Lit Lab de Stanford se trabaja con inventarios de numerosos textos, la experiencia normal de cualquier lector se encuentra en el punto medio: “lee un número  determinado de libros y reflexiona sobre ellos. No puede analizar grandes cantidades”. Este cambio de magnitud significa un salto en el conocimiento y un desafío: “Estudiar corpus de miles de novelas con estas metodologías es como tener un telescopio para observar el cielo y centenares de estrellas. Es maravilloso, pero entonces alguien pregunta, ‘y bien… ¿qué descubrieron con el telescopio?’”

Sus conclusiones, relacionadas en parte al funcionamiento de los relatos, resultan  curiosas. Lo primero que surge del análisis son abstracciones. Estas son representadas en mapas visuales que ayudan a los académicos a observar la relación entre los elementos de los textos y deducir patrones que señalen el funcionamiento de los relatos.

¿Qué determina entonces el orden creativo dentro de una obra literaria?

Los patrones que descubrimos se circunscriben a regiones reducidas, mientras que el resto parece ruido. No hallamos en estas proporciones la llamada ‘belleza de Dios’ que se observa en la naturaleza. Nos encontramos con un caos donde queremos observar una forma, y esto le ocurre también al artista: parte de un desbarajuste y pretende construir algo con él. Lo que genera un orden en las obras literarias es un conjunto muy preciso, acotado e invisible de reglas, en las que está la clave artística.

¿Podría hacerse realidad la utopía de la inteligencia artificial creadora?

No noto demasiado interés al respecto. La creación forma parte de un sueño personal, y eso es también una realidad del arte.

¿Cuál es su relación con la crítica literaria tradicional?

Al utilizar el método cuantitativo nuestro desafío es la comunicación de las conclusiones. Durante muchas generaciones los críticos se sintieron más sacerdotes del conocimiento que carpinteros, y personalmente no tengo problema en hacer el trabajo del carpintero.

¿Cuáles son los próximos desafíos del Lit Lab?

Resulta interesante analizar qué relación existe entre estos mínimos espacios ordenados del patrón y la región de las mil posibilidades. Por qué está allí todo aquello que no es fundamental en la obra y qué función creativa cumple. Finalmente para esto sirve la literatura, para construir un sentido. En este aspecto coincido con José Emilio (Burucúa): estudiar la literatura es una de las formas que tenemos de imaginar un mundo distinto al nuestro.

Los trabajos de Moretti podrían inscribirse en una saludable convergencia metodológica, guiada por aquello que el filósofo español Mariano Artigas denominó “creatividad científica”: la combinación entre sensibilidad y racionalidad propias del ser humano. Uno de los valiosos aportes del investigador italiano parece sugerir un equilibrio similar: el orden que solventa la literatura es sutil y esencial al mismo tiempo, tan invisible y necesario como un sistema nervioso.

Franco Moretti

Nació en la ciudad de Sondrio, al norte de Italia, en 1950. Se doctoró en Literatura Moderna en La Sapienza de Roma, y actualmente  es profesor de Literatura Comparada en la Universidad de Stanford, donde también fundó en 2010 un Literary Lab que actualmente dirige. Es miembro de la American Academy of Arts and Sciences y de la American Philosophical Society. Entre sus obras traducidas al español se encuentran: Atlas de la novela europea 1800 – 1900 (1999), La literatura vista desde lejos (2007) y el ensayo El burgués, que presentó en Buenos Aires y fue publicado por el Fondo de Cultura Económica de Argentina. En 2014 recibió el National Book Critics Circle Award por su obra Distant Reading.

Textos en números

Corpus N1, N2, N3

El gráfico muestra tres periódicos de mi muestra a lo largo del año 2010, con índices relativamente bajos de unidades de análisis de un mismo tema por mes, y un pico de 71; 31; 25 en el mes de mayo, respectivamente. Es el retrato de la aparición mediática de una crisis de gestión en una institución cultural. Se contabilizó como alerta la ratio Month/News 1/15, casi quintuplicada en el mes de mayo por una de las publicaciones. ¿Qué pasó en mayo de 2010? Resulta un ejemplo claro de temas  latentes en agenda, con atención pública limitada, que repentinamente se activan por solaparse con acontecimientos de alto valor noticiable.

Lecturas del Siglo XXI

105_2499.JPG

Publicado en TheObjective.com 

En su cuento “Pierre Menard, autor del Quijote”, Borges imaginó a un escritor cuya mayor ansia radicaba en reescribir el Quijote de la Mancha. No simplemente copiarlo. Pretendía, en cambio, replicar la exacta inspiración de Cervantes y volver a concretar su creación. Para eso debía hacerse primero con las vivencias del escritor español, cruzada, esta, al menos engorrosa para un autor del siglo XX. El método imposible de Pierre Menard consistía en ser Miguel de Cervantes.

No resulta extraño que Borges señalara esa etapa anterior a la escritura, esa “arquitectura” o “atmósfera general” – como la llamó Chesterton – que comienza a formarse durante la infancia y desde la cual los artistas crean. Es este el terreno de la inspiración que le es propio y realmente personal a un autor, algo así como un ADN creativo que lo asemeja y diferencia a otros, el humus vivencial desde donde brotan los relatos y la estética. Así, por ejemplo, la mirada de Poe, herida y lúgubre, que gustaba en detenerse en livideces y terciopelos, se emparenta con la Baudelaire, pero contrasta, otro ejemplo, con las brillantes visiones marítimas de Stevenson e incluso con Hyde.

Era aquella perspectiva anterior de Cervantes la que Menard debía conjurar para poder animar a Don Quijote. Quimera digna del caballero de la Mancha, anacrónica aventura de un literato o la descripción del lector: posiblemente Borges haya jugado con estos propósitos y con nosotros mismos para llegar a la conclusión de Quevedo y tantos otros. La lectura consiste en transitar por la geografía interior de otros hombres, quizás ya difuntos, y regresar humanamente enriquecidos. Lo repite Jesucristo, singular varón de parábolas, desde hace más de dos mil años: “de la abundancia del corazón, habla la boca”.

Apuntes sobre comunicación y literatura

P Pic

La idea de continuidad libera a la literatura de dos tentaciones: el afán estéril de anclarla en el pasado, y la intención meramente disruptiva que a menudo transforma al arte contemporáneo en un terreno de vanidades donde la novedad se erige como valor y búsqueda fundamental. Para Instituto Acton.

¿Sómos nuestros relatos? O quizás solamente nos parecemos a ellos, y a veces también los olvidamos. En la literatura de cada país y época se encuentran recurrencias que explican la identidad de los pueblos. Dos clásicos de la literatura argentina narran la necesidad de asumir al otro como algo propio. Releer esos mapas sirve para contrastar los rumbos. Para Instituto Acton.

¿Cómo escribimos hoy en día en la web y para qué usamos la escritura? Para Revista Complejidad.

La suerte de la relectura

ThO3A

Para The Objective.com 

Hay libros que se recuerdan como una casa a la que siempre se podrá volver. Pero solo algunos superan la prueba de ese retorno. Existen dos tipos de relatos, además de todas las tipologías realizadas a lo largo de la entera historia de la literatura: aquellos que soportan una re-lectura y aquellos que no.

Lo segundo sucede muy seguido. Lo que nos había parecido una trama desmesurada, un amor intrigante o unos personajes verdaderamente acabados, se transforma de pronto en clichés, romances simplones y máscaras. No quiere decir que fueran malos o estuvieran mal escritos, solo que ya no son para nosotros, como unos zapatos pequeños o un castillo de muñecas. Los extensos salones ahora son estrechos como corredores. Lo que habíamos percibido como campo abierto es un rincón del jardín de la casa de la infancia.

A veces, en cambio, ocurre lo contrario, y entonces recorremos los renglones reconociendo indicios y recordando antiguas percepciones, pero descubriendo también nuevos paisajes solo perceptibles con la mirada aguzada de los años.

Se descubre que la aventura no solamente se sostenía por espadas y yelmos, y en cambio había un trasfondo de fuerzas que con la primera lectura no habíamos alcanzado; que la historia de amor no tenía únicamente el atractivo de un romance cualquiera, sino que respondía al complejo y sencillo misterio del amor humano, que los personajes no eran tan solo fantasías, y en cambio los quisimos, mucho o poco, porque nos hablaban, algunos con voz potente otros con susurros, de nosotros mismos.