Dos poemas de R. F. Oteriño #Italia

Fondamenta degli incurabili

Hay, en Venecia, un sitio: “Fondamenta degli Incurabili”, 

al que eran llevados los enfermos de peste antes de morir:

última estación de los que no tenían cura en Palacio.

Apartados del mundo, los incurables esperaban el mundo

en el que no habría querellas de tiempo ni lugar.

 

No había ninguna forma de belleza en todo eso.

Mas hoy, acunado por sus vocales abiertas,

“Fondamenta degli Incurabili” suena tan dulce

como decir: “Casa de Descanso”.

 

Hoy, incurables somos nosotros:

prisioneros de una peste que nos separa del mundo,

bajo la excusa de permitirnos ver más claro y más lejos;

buscando abrigo en el oleaje,

canción en el rayo de sol que nos despierta,

la historia de nuestras vidas en la costilla reescrita de Adán.

 

De El orden de las olas (2000).

El orden clásico

El orden clásico, las formas clásicas:

el dintel sobre el mundo, la moldura por debajo del techo,

los rectos pasillos con ventanas a un lado;

al otro, el tesoro y, más adentro, el arcano;

los muros anchos, asentados en profusos cimientos,

la simetría de las arcadas,

(de dos en dos, de cuatro en cuatro),

y en el centro, la escalera escoltada por bayas.

 

Eso duró poco.

Leonardo creyó que lo reinventaba para siempre

(era, a su modo, un pagano);

pensó que ya no sería el bosque de nuestro adivino

ni una lengua de fuego la ley del mundo;

menos aún, que guardaríamos en las encías

hilos de sangre y huesos de caverna.

 

Fue un episodio fugaz,

que hoy leemos en los libros de arte.

 

El propio Bernini,

de joven, adormilado por clásicos; de viejo, barroco,

sintió titubear la alegoría

y, con la compulsión de un creyente,

levantó columnatas en forma de abrazo,

situado el Baldaquino en el centro de la nave,

como para que no quedaran dudas

de que la seguridad había llegado a su fin.

 

Obra allí, en la cuna de Roma,

como un Fénix cansado de tanto volver,

que muere y resucita, ata y desata,

condesciende a que le besemos los pies

y luego huye

                          (sus cúpulas son, desde entonces,

nuestra Anunciación y espada),

recordándonos

que no era confortable la tierra

ni calmo el cielo.

De Ágora (2005)

Oteriño, R. F. (2016). Eolo y otros poemas (1966-2016). Córdoba, Argentina: Editorial Brujas.

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Feliz cumpleaños, …morisqueta

Oh! it is absurd to have a hard and fast rule about what one should read and what one shouldn’t. More than a half of modern culture depends on what one shouldn’t read.

Algernon, en The importance of being Earnest, de Oscar Wilde.

Hace diez años, un 28 de mayo de 2008, nacía este blog. Empezó como parte de los trabajos prácticos de la cátedra de Marita Grillo, que yo cursaba en ese entonces. A partir de ese momento y con periodicidad variable, fui publicando textos, artículos e imágenes. Este sitio retrata mis olvidos y persistencias.

Si tuviera que eligir el carácter de …morisqueta – ese fue siempre su nombre, con los puntos suspensivos imposibles al comienzo- sería el de un gabinete de curiosidades. Los lectores de esta expresión son un puñado de amigos y alumnos, locales en su mayor parte, pero también algunos en Estados Unidos, España e Italia, más los familiares de la Argentina y Austria. Acaso esa lectura amiga sea el mayor valor de esta página.

…morisqueta tuvo sus momentos de brillo: la invitación de Santiago Alonso al ciclo de sitios de interés cultural del CCC-SADE o su aparición, a instancias de Mario Orsini, en una lista de bitácoras culturales de latinoamérica, propiciada por IguAnalista. Casi siempre, el fasto le fue ajeno y mantuvo su carácter de sumidero discursivo: aquí figuran, en enlaces, artículos, entrevistas e imágenes, todo lo que he escrito dentro y fuera de internet, a excepción de algunas notas publicadas en las revistas del Grupo Keep Rolling. Todos esos “juegos del lenguaje” resuenan todavía en el salón.

Muchos de los visitantes esporádicos de este blog han llegado googleando “cómo se prepara la morisqueta” o cosas por el estilo. Morisqueta es el nombre de una comida filipina, pero morisqueta significa también mueca burlona: “ardid o treta propia de moros”, me sugiere el DRAE. Varias veces me contuve de cambiarle el nombre. Supongo que en el fondo me gusta esta afirmación de desenfado. Escribir un blog es también un modo de aprender algo sobre el silencio.

Por más años de expresión y amistad, entonces. Feliz cumpleaños, …morisqueta.

Poemas sobre Roma, de Rafael Alberti #Italia

“La Roma, en fin, antioficial y antimonumental, la más antigoethiana que pueda imaginarse.” Vittorio Bodini (Bari, 1914 – Roma, 1970).

Sacerdote, Rafael Alberti

Lo que dejé por ti 

Ah! cchi nun vede sta parte de monno

Nun za nnemanco pe cche cossa e nato.

G. G. Belli

Dejé por ti mis bosques, mi perdida

arboleda, mis perros desvelados,

mis capitales años desterrados

hasta casi el invierno de la vida.

 

Dejé un temblor, dejé una sacudida,

un resplandor de fuegos no apagados,

dejé mi sombra en los desesperados

ojos sangrantes de la despedida.

 

Dejé palomas tristes junto a un río,

caballos sobre el sol de las arenas,

dejé de oler la mar, dejé de verte.

 

Dejé por ti todo lo que era mío.

Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,

tanto como dejé para tenerte.

 

Cometa

Me salí antes del alba para ver el cometa.

Desde los puentes contemplé la luna,

buscando por el cielo.

Nadie miraba. Despertaba Roma.

Las hojas del otoño por las calles,

a lo largo del Tíber,  se movían más lentas

que los recién despiertos transeúntes

que sin mirar al cielo caminaban.

Quizás yo fuera el único

que había salido para mirar algo

aquella madrugada, en toda Roma.

 

Lagartija 

Lagartija romana,

al sol por los tejados.

¿Bajo qué humilde teja

escondes tu palacio?

 

Ya eres de bronce verde,

ya de oro azul opaco.

¿De qué orfebre has salido,

en qué cuello has soñado?

 

Fija, miras el cielo,

los árboles lejanos,

las torres y las cúpulas,

los muros agrietados.

Luego, graciosamente,

te alejas, paseando.

 

Nocturno 

Está vacía Roma, de pronto. Está sin nadie.

Solo piedras y grietas. Soledad y silencio.

Hoy la terrible madre de todos los ruidos

yace ante mí callada igual que un camposanto.

Como un borracho, a tumbos, ando no sé por dónde.

Me he quedado sin sombra, porque todo está a oscuras.

La busco y no la encuentro. Es la primera noche

de mi vida en que ha huido la sombra de mi lado.

No adivino las puertas, no adivino los muros.

Todo es como una inmensa catacumba cerrada.

Ha muerto el agua, han muerto las voces y los pasos.

No sé quién soy e ignoro hacia dónde camino.

La sangre se me agolpa en mitad de la lengua.

Roma me sabe a sangre y a borbotó la escupo.

Cruje, salta, se rompe, se derrumba, se cae.

Solo un hoyo vacío me avisa en las tinieblas

lo que me está esperando.

 

Peligro 

De las ventanas vacías,

la voz de los siglos muertos

baja, callada, en la noche.

Pero al lado vive alguien,

algunos que están durmiendo,

tranquilamente en alcobas

que han salvado de la muerte.

Más hay siempre la amenaza

de un esqueleto astillado

que no duerme.

 

1

El agua de las fuentes innumerables. Duermo

oyendo su infinito

resonar. Agua es

aquí en Roma mi sueño.

2

Sigue charlando el agua de las fuentes

completamente ajena

a todo, indiferente.

Lo que dice es tan solo lo que suena.

3

Agua de Roma para mi destierro,

para mi corazón

fuera de sus dominios tantas veces.

4

Agua de Roma para mis insomnios,

esos largos oscuros en que pueblo los techos

de mí, mudas imágenes,

que apenas si conozco.

Agua para los pobres, los mendigos

esos que se abandonan al borde de las fuentes

y se quedan dormidos.

Agua para los perros vagabundos,

para todas las bocas sedientas, de pasada,

agua para las flores y los pájaros,

para los peces silenciosos, agua

para el cielo volcado con sus nubes,

con su luna, su sol y sus estrellas.

Pero sobre todo,

agua solo sonido, repetición constante,

agua sueño sin fin,

agua eterna de Roma.

Agua.

San Pedro, Rafael Alberti

Alberti, R. (1968). Roma, peligro de caminantes. Cádiz, Ediciones del Litoral. 

Tommaso Rangone y Tintoretto #Italia

File:Venezia - Jacopo Sansovino, San Zulian (1555) - Foto Giovanni Dall'Orto, 12-Aug-2007 - 09 - Statua Tommaso Rangone -1554-.jpg

En el frente de la iglesia de San Giuliano, en Venecia, se encuentra una estatua de bronce de Tommaso Rangone. Fue realizada por Jacopo Sansovino, en 1553, y representa a Rangone, filósofo y médico, astrónomo y profeta. Rangone fue un hombre del Renacimiento. En la escultura se lo observa con un escrito y una planta medicinal que él mismo descubrió. Escribió un libro cuyo título fue “Cómo vivir 120 años”.

Nació en Rávena, en agosto de 1493. Pertenecía a una familia burguesa. No se sabe demasiado de sus padres y muy poco de sus primeros maestros. A los veinte años aproximadamente se trasladó a Bolonia, para asistir a cursos de filosofía y medicina. En los años sucesivos, escribió numerosas cartas astrológicas y proféticas. Para 1524 vaticinó un atroz diluvio en el Véneto. La calamidad nunca sucedió, pero Rangone continuó escribiendo sobre metereología.

Tiempo después, gracias a las ganancias del mecenazgo y a sus contactos, compró un palacio en Padua, en el Puente del Molino Gritti, y fundó un colegio para estudiantes pobres de Rávena. La institución, que duró al menos hasta mediados del siglo XVII, proporcionaba alojamiento y comida para los alumnos seleccionados por los párrocos de diferentes iglesias venecianas.

Entre 1553 y 1554, financió la reconstrucción de la iglesia de San Giuliano. La fachada fue diseñada por Sansovino, quien realizó la antes mencionada estatua de bronce de Rangone sentado. En marzo de 1562, el Dogo de Venecia – la máxima autoridad local- Girolamo Priuli lo nombró caballero de San Marcos. Ese mismo año, Rangone contrató a Tintoretto, que en 1566 dio a la escuela de San Marcos tres pinturas (ahora en la Gallerie dell’Accademia de Venecia) que representaban el descubrimiento del cuerpo de San Marcos, el momento en que transportaron el cuerpo y el milagroso rescate del naufragio de un sarraceno que había invocado al santo. Algunas otras pinturas que Tintoretto realizó para Rangone se perdieron.

En 1572 el emperador Maximiliano II lo nombró Conde Palatino, y Rangone dictó un largo testamento, en el que, entre otras cosas, ordenó que su colección de libros, antigüedades e instrumentos astronómicos fueran exhibidas con libre acceso del público. Sus últimas tratados versaban sobre extrañas enfermedades. Murió en Venecia el 10 de septiembre de 1577 y fue sepultado, con una espectacular ceremonia fúnebre organizada por él mismo, en la iglesia de San Giuliano. Rangone vivió 84 años.

Imagen relacionada

El hallazgo del cuerpo de San Marcos, de Tintoretto. 1562.

La traslación del cuerpo de San Marcos, Tintoretto. 1562.

File:Le Tintoret - Saint Marc sauvant un Sarrasin.jpg

San Marco salva a un sarraceno durante un naufragio, Tintoretto. 1562.

 

Fuente:

Nichols, T. (1999), Tintoretto: Tradition and Identity.  London, England: Reaktion Books.