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Leer a Borges evitaría el suicidio 27/08/2011

Posted by Felicitas Casillo in Artículos, Arte, Literatura.
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Por Felicitas Casillo, publicado por Online Baires.

¿Qué le diría usted, lector, a un no lector de Borges? ¿Por qué hay que leer a este tal Jorge Luis?

Él creía que su paraíso ideal era una biblioteca, donde pudiera sentarse durante horas, a viajar por aquellos mundos que siempre le prometieron las letras. Nosotros- ojalá sus lectores- lo conocimos como el escritor ciego, aquel que en las fotos perdía su mirada inútil hacia arriba. Pero, ¿qué le diría usted, lector, a un no lector de Borges? ¿Por qué hay que leer a este tal Jorge Luis?

Me gustaría proponer una teoría. La enunciaré como hacen los diarios: “Según estudios científicos, leer a Borges evitaría el suicidio”. El artículo en cuestión seguiría de la siguiente manera: “Científicos de la Universidad tal, de no sé dónde, afirman que…”, y así continuaría el derrotero.

Como no existe tal estudio, pasaré a explicarme: Jorge Francisco Isidoro Luis Borges fue un hombre nostálgico y solitario, como en diferentes proporciones son casi todos los escritores. Poseía una sensibilidad que lo llevó a volver la mirada sobre cuestiones que el mundo había postergado una y otra vez. Y no me refiero solamente a los clásicos de la literatura, que al igual que hoy día, tampoco se leerían demasiado algunas décadas atrás.

Borges estaba obsesionado también por los objetos y realidades- espejos, laberitos y Buenos Aires-, por el hombre bravo del campo, el gaucho que comprende, como aquel Tadeo Isidoro cruz, “su íntimo destino de lobo, no de perro gregario” ; le quitaban el sueño los compadritos del arrabal, que escondían bajo el ropaje “esa víbora, el cuchillo”; amaba el tiempo que se rompe ante el pensamiento: “La mojada tarde me trae la voz, la voz deseada,/ de mi padre que vuelve y que no ha muerto.”

Era adicto al conocimiento que es aventura y a la aventura que, como experiencia, forja conocimiento: “Pensé que un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momentos de otros hombres, pero no de un país.”

En Buenos Aires se enamoró de los patios, que le brindaron su “amistad oscura”. El ajedrez le metaforizó la vida: “Cuando los jugadores se hayan ido,/cuando el tiempo los haya consumido,/ ciertamente no habrá cesado el rito”, y después: “sobre lo negro y blanco del camino, buscan y libran su batalla armada.”

Al arte le quitó tanta baratija y palpó esenciales: “A veces en las tardes una cara/ nos mira desde el fondo de un espejo;/ el arte debe ser como ese espejo/que nos revela nuestra propia cara.”

De Dios, buscó su nombre, y como si fuera poco, descubrió al Golem: “Si (como afirma el griego en el Cratilo)/ el nombre es arquetipo de la cosa/ en las letras de ‘rosa’ está la rosa/ y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’.”

Leer a Borges evitaría el suicidio. Sí, créame, lector, entre sus páginas se encuentran los sentidos y no existe el aburrimiento. Y como dijo este fenómeno ciego, genio y tímido hasta el extremo:”Entre las cosas hay una,/ de la que no se arrepiente nadie en la tierra. Esa cosa/ es haber sido valiente.”

El 24 agosto, Borges hubiera cumplido 112 años. Como él mismo escribió en su poema “Edgar Allan Poe”: “Quizá, del otro lado de la muerte,/ siga erigiendo solitario y fuerte/ espléndidas y atroces maravillas”. Así sea.

El papel, protagonista en el Malba 24/08/2011

Posted by Felicitas Casillo in Artículos, Arte, Historia.
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Por Felicitas Casillo, publicado en Diario Tiempo de otros Tiempos.

El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires cumple sus primeros diez años. Los festejos incluyeron la muestra Papeles modernos. De Toulouse-Lautrec a Picasso, que pudo disfrutarse en los meses de marzo, abril y mayo. Una exhibición para detener la mirada en los trazos y detalles.

Líneas que conforman rostros, cuerpos, expresiones: labios, narices y ojos. Lo realmente maravilloso de la muestra con la que el Malba abrió el año es que la mayoría de los dibujos y bocetos están incompletos. Muestran el proceso creativo anterior a la obra de arte: el ensayo, la prueba y el error que sustentan la genialidad. Aunque no todas las piezas sirvieron de pre experiemento, si un concepto se evidencia en la muestra del Malba es esta exploración sobre papel de los detalles, líneas y proporciones de los cuerpos.

El nombre de la exposición es Papeles modernos. De Toulouse-Lautrec a Picasso, y además de las obras de los dos artistas que dan nombre a la muestra, se exhiben dibujos y grabados de Honoré Daumier, Carlo Carrà, José Gutiérrez Solana, Federico García Lorca y Giorgio de Chirico, Amedeo Modigliani, Marc Chagall, André Lhote, James Ensor, Georges Rouault, Henri Matisse, Pablo Picasso, Käthe Kollwitz, Georges Braque y Paul Klee, entre otros. Papeles modernos incluye una selección de 85 obras sobre papel, pertenecientes a la Colección del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA).

Sobre papel

Organizada como parte de los festejos por los primeros diez años de Malba, el objetivo de la exposición es poner en valor una parte de las obras sobre papel de la escuela europea del MNBA —que no han sido exhibidas en conjunto por más de tres décadas— y destacar la importancia del papel como soporte de la producción de los artistas modernos de los siglos XIX y XX.

“Desde tiempos lejanos, el papel ha sido el gran compañero de los artistas. De él se valen tanto para esbozar la primera idea de una obra como para presentarlo, muchas veces, como elemento fundamental de una pieza definitiva, convirtiéndolo en protagonista”, explicó Ángel Navarro, curador de la exposición.

La muestra se organiza en siete núcleos temáticos: los estudios (bocetos y esbozos), los desnudos, la figura individual y los grupos, los retratos, la elocuencia de la imagen (emblemas y alegorías), los paisajes urbanos y el papel como medio de difusión.

Se trata de dibujos realizados con grafito, acuarela, aguada, témpera, tiza, carbonilla y otros materiales, y grabados en técnicas tan variadas como la xilografía, el aguafuerte, aguatinta, la punta seca o la litografía. Igual de diversos resultan los tipos de papel —tanto artesanal como industrial— y soportes utilizados, entre los que se encuentran el cartón, el papel entelado, la madera y la tela.

Los artistas utilizan el dibujo de diversas maneras: como boceto, por ejemplo, o en estudios parciales en los que observan cómo resolver un detalle complicado, una pose difícil o los problemas que pueden presentar una o varias figuras de esa nueva obra. Sin embargo, también existen dibujos independientes que los artistas hacen libremente, dedicados a diferentes temas o géneros que no están relacionados con obras en proceso de realización. “Son trabajos que surgen como exploración, experimentación o búsqueda de determinados temas, estudios libres que eventualmente podrían ser usados en una obra futura. También pueden ser dibujos que documentan la pieza que un artista produce, y que éste guarda en su taller”, explica Navarro.

Además de los dibujos, los artistas modernos contaron con el grabado, una técnica que se usó para reproducir la obra con fines de divulgación, pero que también fue utilizada para producir obras independientes. “Muchas de las piezas que aquí se exponen tienen que ver con esta situación, aunque en algunos casos provienen de series que se realizaron como obra independiente y de gran importancia”, sostiene Navarro. Tal es el caso de los grabados de Georges Rouault (1871-1858) presentes en la exposición, que pertenecen a la serie monumental que publicó en 1948 bajo el título Miserere, en la que contempla las trágicas consecuencias de la guerra y la miseria. Son éstas imágenes oscuras, de anchos contornos negros, que comunican la tristeza de esa etapa.

De esta manera, el papel se convirtió en el soporte fundamental de los dibujos y grabados de los artistas modernos, al que recurrieron libremente según sus necesidades expresivas.

La pelirroja de Toulouse

Con Henri de Toulouse-Lautrec (1864–1901), se acrecienta el rol del papel como material expresivo. Entre 1891 y 1901, el artista francés confeccionó una treintena de afiches en los que se anunciaban los artistas de los clubes nocturnos parisinos, que se destacan por su resolución de color, su composición y la representación cálida, humana y sensual de los personajes.

Algunos de estos afiches pueden verse en esta muestra. Este es el caso de Divan Japonais, donde se observa a una elegante parisina con cabellos anaranjados, sombrero emplumado y un vestido negro que resalta su estilizada figura. Detrás de ella, un caballero de barba rubia la observa o escucha con atención la música. Más allá de estas dos figuras centrales, aparecen los instrumentos: chelos y violas. La fiesta está a pocos pasos de la elegante parisina que se interpone ante el espectador. Ella sin embargo, pierde la mirada en el extremo izquierdo de la imagen y descansa el abanico sobre la mesa en la que dejó su copa. Esto es Divan Japonais.

Observar el grabado desde lejos, en una de las paredes del Malba, y acercarse paso a paso es casi una ceremonia. Ya más cerca del papel, podrán verse las texturas de la tinta, la modulación efectiva del negro y el dinamismo de las manchas que difuminan el fondo. El visitante imagina entonces y reconstruye la imagen de una ciudad perdida, una París de cabaret y suburbios, en cuyas paredes lucieron alguna vez los avisos de Toulouse- Lautrec.

La inocencia de Matisse

A su vez, en los dibujos de Henri Matisse (1869-1954), la línea protagoniza la imagen y apela a la valoración del fondo, donde el papel aparece sin ningún tratamiento. Este es el caso uno de los dibujos exhibidos: el rostro de una niña de parpados rasgados, ojos claros, con marcadas pupilas, nariz larga y recta, boca tenue y cabellos sobre la frente. Con una media sonrisa, la niña del dibujo observa hacia el extremo superior derecho. ¿Quién será?, ¿habrá existido alguna vez?, ¿cuál será su nombre?, son estas preguntas perfectas, porque nunca conoceremos respuestas certeras. La única pista, que no dice más de lo que ya vemos, es el título del dibujo, “Fillette”, que significa “chica”.

Tres mujeres para Picasso

Para Pablo Picasso (1881-1973), el dibujo también fue una práctica cotidiana, utilizada no sólo como apoyo para la preparación de sus obras. Pero además del dibujo, Picasso también hizo del grabado otro medio de expresión de gran importancia, como puede verse en Tres desnudos de pie y estudios de cabezas, de 1927, presente en la exposición.

En esta pieza se aprecian tres figuras de pie, dos enfrentadas y una central que observa hacia el punto donde está el espectador. Las tres son mujeres, y parecen conversar sobre algún asunto de cierta seriedad. La figura central asume un rol conciliador y apoya sus brazos en los hombros de las otras dos figuras.

Un halo de sombra las rodea, sin embargo, partes de sus cuerpos aparecen despojadas de cualquier línea: son aquellas zonas a las que llega la luz. Picasso realizó las siluetas intercalando una serie de rayas finas, entrecruzadas de tal manera que conforman un cuadriculado. En la otra mitad del papel, el artista español ensayó rostros jóvenes, exceptuando uno solo: un hombre barbudo y desalineado. Los otros nueve rostros son casi aniñados y rozagantes.

La España eterna de García Lorca

En el caso de Federico García Lorca (1898-1936), el papel fue un soporte fundamental para mostrar otra faceta de su personalidad artística, tal como lo demuestra su pequeño Paisaje, realizado en la hoja de un cuaderno de notas, presente en la exposición.

“La tarde equivocada se vistió de frío. Detrás de los cristales, turbios, todos los niños, ven convertirse en pájaros un árbol amarillo”, escribió Federico García Lorca en uno de sus poemas, también llamado Paisaje.

La muestra del Malba incluye un dibujo del poeta, en tinta marrón. Los trazos de Federico no se ven como las experimentadas líneas de Daumier o de Picasso. Sin embargo, este dibujo se identifica plenamente con el acento hispánico de todas sus poesías. “La tarde está tendida a lo largo del río.

Y un rubor de manzana tiembla en los tejadillos”, seguía el poeta. Sin dudas, su España natal, la obsesión por calles empedradas, fuentes, aljibes, tejados y amores, se reflejan no solo en su poesía, sino que también están presentes en sus dibujos.

El terror, según Ensor

Al belga James Ensor se lo identifica usualmente con el expresionismo y el surrealismo. Sus dibujos, grabados y pinturas recuerdan por sus atmósferas misteriosas y tenebrosas a los cuentos de Edgar Allan Poe. De hecho, el grabado realizado por medio de aguafuerte con punta seca, de 1904, Les péchés capitaux dominés par la Mort, que significaría Los pecados capitales dominados por la muerte, grafica lo espeluznante, el terror y el infierno. En este caso Madame la Mort, ícono de representación clásico a lo largo de la historia del arte, no es una bella mujer, sino un esqueleto alado, cuya calavera desdentada rige sobre los siete rostros que representan cada uno de los siete pecados capitales: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia. El observador se pregunta qué pecado representará cada uno de esos perturbados rostros.

Los aficionados de Daumier

Les amateurs d’estampes realizado por medio de tinta y aguada sobre papel muestra a dos coleccionistas de estampillas que miran con atención algunos de los ejemplares que atesoran en un gran álbum. La luz entra por el lado izquierdo de la imagen, aunque las sombras ocupan más del cuarto superior izquierdo. Este efecto de claridad superficial y oscuridad de fondo confiere una acabada sensación de profundidad. En el frente, los dos coleccionistas. Ancianos con bigotes y calvicies, en la oscuridad del cuarto, evalúan el valor de tal o cual estampilla. Aunque no se observa ni pipas ni cigarros, los dos cuerpos están rodeados de líneas ascendentes que se asemejan a lentas volutas de humo.

Esta pieza del caricaturista, pintor, dibujante y escultor francés Honoré Daumier atrapa las tranquilas horas de estos dos personajes, que nos provocan similares preguntas a la Fillete de Matisse.

El origen de la colección

En Argentina, entre fines del siglo XIX y la primera mitad del XX, un gran número de coleccionistas se interesó por las obras sobre papel. “La preferencia por la obra sobre papel visible en el coleccionismo activo durante la primera mitad del siglo XX no marcaba simplemente la elección de un soporte físico, sino la predilección por un modelo visual singular. Buenos Aires mostraba una cultura del papel que en el campo artístico se manifestaba a través del gusto por los grabados y dibujos”, escribe Marcelo Pacheco, curador en jefe de Malba, en el ensayo Papeles europeos modernos, colecciones y coleccionistas porteños, incluido en el catálogo de la exposición.

Sin embargo, aclara que es difícil arriesgar una hipótesis acerca de sus preferencias. “En algunos podría pensarse en el factor económico como determinante. La obra sobre papel tenía un valor de mercado mucho más accesible que la pintura. Sin embargo, no es un argumento válido para todos los conjuntos;

es más, se muestra aplicable sólo a una minoría. (…) Las colecciones no se presentaban como el resultado de la falta de medios, sino como gestos de valoración del papel en sus más diversas manifestaciones. Sus decisiones destacaban el privilegio expresivo y conceptual del dibujo como huellas de ideas que traza el hacer artístico”, afirma Pacheco.

El curador destaca que “resulta interesante comprobar cómo en Italia, país donde se generaron movimientos vanguardistas en la primera mitad del siglo XX, las formas tradicionales del dibujo siguen siendo utilizadas por los artistas”. Esto puede observarse en varios de los trabajos que se incluyen en esta exposición: Estudio para una adoración de los pastores, de Felice Carena (1879-1966); Pareja (1943), de Carlo Carrà (1881-1966) –uno de los fundadores del movimiento futurista y mentor, junto con Giorgio de Chirico, de la pintura metafísica–, y Pensativa, de Felice Casorati (1883-1963).

“En el heterogéneo conjunto proveniente de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes, compuesto con artistas extranjeros, debe señalarse que muchos fueron los que abrieron caminos en los planteos plásticos y técnicos, facilitando la multiplicidad de expresiones que el arte de nuestros días nos brinda. Si exceptuamos el inmenso campo que hoy presenta el arte virtual, en la mayoría de sus expresiones el papel sigue desempeñando un lugar muy importante”, concluye Navarro.

Platos voladores y puños contra la pared 24/08/2011

Posted by Felicitas Casillo in Literatura.
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En un mundo donde a los presos por fraude financiero no les alcanzarían ni tres vidas para cumplir las condenas de los jueces, ¿para qué aclararlo?, la poesía parece inútil.

Por Felicitas Casillo,

Bahía Blanca, durante algún día de nuestro tiempo.

Vivir en los extremos 23/08/2011

Posted by Felicitas Casillo in Artículos, Entrevistas, Naturaleza.
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Por Felicitas Casillo. Publicado en Revista ADN, Agua y Medioambiente.

Entrevista con el Embajador Australiano en Buenos Aires, John Richardson.

Las recientes inundaciones en Australia sucedieron a la sequía de los últimos meses. El país vive entre la escasez y las lluvias torrenciales, preocupado por el cuidado de sus recursos hídricos y por la prevención de catástrofes.

Un deporte de orillas y recuerdos 20/08/2011

Posted by Felicitas Casillo in Artículos, Deportes, Naturaleza.
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Por Felicitas Casillo, publicado por Diario Tiempo de Otros Tiempos.

La pesca con mosca propicia un contacto único con la naturaleza. La devolución de los peces al agua asegura la continuidad de las especies y permite al pescador no dañar los ecosistemas. En la Argentina existen múltiples destinos donde es posible practicar este deporte y vivir momentos inolvidables.

“Estar solo, pero sin soledad”, así describía la pesca con mosca Mel Krieger. Este pescador norteamericano, fallecido en 2008, impartió cursos en todo el mundo sobre fly cast y escribió varios libros. Krieger sabía como pocos la experiencia única que significa adentrarse en el agua, en silencio y expectante, y comenzar ese paciente pero prometedor ejercicio de lanzar la línea sobre la superficie, una y otra vez, hasta que se sienta el pique como una sucesión de rápidos y nerviosos tironcitos o tirones- dependiendo del tamaño de la presa que se haya tenido la suerte de pescar.

Los métodos que dieron lugar a la pesca con mosca son muy antiguos. Los macedonios habrían utilizado materiales como cuero, plumas y pelo para fabricar señuelos, pero claro que estos atisbos tenían bastante poco que ver con lo que hoy día se practica. Se sabe que en Europa, alrededor del siglo XVI, los pobladores que vivían a las orillas de lagos y ríos pescaban también con estas “imitaciones”. En ese entonces, el hilo, trenzado con pelo de caballo, estaba atado a la punta de la caña y no podía recogerse al no existir ni pasadores y ni carretes.

Una de las indudables cunas de la pesca con mosca es El Reino Unido, donde es practicada con dedicación y esmero. Cada detalle responde a una tradición cultivada por apasionados pescadores. Uno de los momentos más significativos de la historia de este deporte, ocurrió cuando luego de la Guerra Civil, Izaac Walton, escritor que había nacido en 1593 en un pueblo cerca de Stafford, decidió dejar su trabajo y dedicarse a la literatura y a la pesca. Entonces escribió su gran obra The Compleat Angler, el libro más conocido y más apreciado de toda la literatura referida a la pesca con mosca. Este libro retrata el espíritu de un deporte que no solamente implica la acción de pescar, sino que incluye los tiempos previos y posteriores a las visitas a los ríos, y las charlas y reuniones con amigos: un continuo compartir de una pasión por la vida minúscula de la naturaleza.

En la Argentina, esta modalidad se consolidó durante la primera mitad del siglo XX. El argentino Jorge Donovan fue uno de los principales protagonistas en este proceso. Durante un viaje a Canadá, pasó por Nueva York, y visitó una tienda de pesca muy conocida en la ciudad. En el local se encontró con otro pescador, con el que inmediatamente hizo amistad. Este hombre era Joe Brooks, uno de los grandes nombres del fly fishing. Invitado por Brooks, Donovan visitó la casa de su amigo, en Isla Morada, Florida. Más tarde, en febrero de 1955, el norteamericano vino a la Argentina, y conoció a los amigos de Donovan: José Evaristo Anchorena, más conocido como Bebe y el príncipe Charles Radziwill, entre otros.

Durante aquellos años, la Patagonia era un sitio todavía silencioso y apartado, muchas zonas permanecían inexploradas y los lagos y ríos eran una tentadora promesa. Con el paso de los años, la pesca indiscriminada golpeó muchas zonas y según los expertos es necesaria una pesca cuidadosa para preservar las especies.

De nuevo al agua

La pesca con mosca es quizás de los estilos de pesca la más amigable con el medio ambiente. Y de ninguna manera es comparable con la caza tradicional, porque en el fly fishing ejerce una seducción más que un impacto contra la presa.

A partir de la década de los ochenta, principalmente, se acostumbra lo que los ingleses llaman catch and release, esto es, devolver los peces al agua. Este hábito es muy recomendable, ya que permite a los amantes de la pesca seguir realizando la actividad sin perjudicar las especies. Además, se aconseja utilizar anzuelos con una rebaba no demasiado pronunciada, para que el animal no sufra lesiones en el maxilar.

También se recomienda que desde el momento del pique hasta que se lo extrae finalmente del agua no transcurra tanto tiempo, ya que de esa manera se agotarían sus fuerzas.

Cuando por fin lo saque del agua, sujete al ejemplar de tal forma que no lo lastime, nunca con ganchos o plásticos y jamás lo sujete de las agallas, ya que estos son sus órganos respiratorios. Para quitarle el anzuelo se recomienda tener unas pequeñas pinzas, que se venden en cualquier tienda especializada. Este proceso debe durar unos pocos minutos. Para un pez, estar fuera del agua, es lo que a un ser humano sumergirse sin tubos de oxígeno. No podrán resistir mucho y finalmente se ahogarán.

Por último, para devolverlo, debe tomar al pez con las dos manos, sumergir su cuerpo en el agua hasta que el pez tome impulso y mueva su cuerpo para nadar. Si está en un río se recomienda realizar la devolución contra la corriente, de esta manera recibirá agua con más oxígeno.

En el caso de que los peces tengan espinas en sus aletas dorsales, se pueden utilizar guantes o una tela húmeda para sujetarlo.

Destinos en todo el país

En la Argentina, este deporte puede practicarse en los ríos y lagos de diferentes provincias, incluso en la costa Atlántica.

A lo largo de toda la Patagonia existen múltiples destinos donde es posible pescar con mosca. El Río Ewan y la laguna Bombilla, en Tierra del Fuego; el Río Bonito, la Laguna Blanca, Filo Hua Hum, Caleufú, Quemquemtreu, Collón Curá, Malleo, Chimehuín, en Neuquén en Neuquén; el Río Gallegos y Río Santa Cruz, en la Provincia de Santa Cruz, y los ríos Limay y Manso, en el Parque Nacional Nahuel Huapi.

Córdoba también es una provincia donde se puede practicar la pesca con mosca de truchas en los muchos arroyos y ríos de Traslasierra, Calamuchita y Pampa de Achala. En el litoral, en las Provincias de Entre Ríos y Corrientes pueden pescarse dorados, una especia atractiva y bastante más agresiva que la trucha. Se pueden visitar los ríos Paraná y Corrientes, y embarcarse para encontrar las mejores corrientes y posones. También es recomendable pasar por el Lodge Hambaré y Los Laureles.

Otras provincias para tener en cuenta son Mendoza, Santiago del estero y la Provincia de Buenos Aires, sitios en los que la variedad de íctica representa un exótico atractivo para el pescador con mosca.

Cañas, líneas y nudos

Una de las preguntas más comunes con respecto a la pesca con mosca es acerca de qué equipo utilizar. También se cree que por su precio este deporte es inaccesible, preconcepto que no es cierto, ya que más allá de que existan equipos de alto valor, pueden adquirirse, sobre todo para principiantes, cañas, carretes y líneas no demasiado caras.

La caña, línea y carrete pueden combinarse de forma casi ilimitada, por lo que conviene comprar un equipo balanceado estándar, no demasiado especializado, para que sirva en distintos contextos de pesca. El número de la caña conviene ser medio, 4, 5 o 6, las cañas inferiores suelen funcionar para una pesca delicada, sin condiciones adversas de clima. Este tipo de cañas son ideales para pequeños arroyos donde no es necesario lanzar la línea demasiado lejos. Las cañas de mayor tamaño son propicias para grandes ríos o incluso, el mar. Los carretes deben acordar en número con la caña, para que puedan cargar la línea que se les aplique.

Las líneas no son menos importantes a la hora de la elección, porque la mosca no posee peso como para apoyar el lanzamiento, y se requiere de una línea especial, que permita proyectar a la distancia y con precisión el sitio que se desea colocar la mosca. Es por ello que las líneas para la pesca con mosca, también conocidas como “cola de ratón”, deben ser seleccionadas y utilizadas con conciencia. A grandes rasgos, las líneas de hundimiento o de flote serán utilizadas dependiendo de qué mosca utilizará el pescador, entre otras cosas.

Muchos experimentados y principiantes se topan con el problema de realizar un líder eficiente. El líder es el segmento final que une la mosca con el resto del equipo. Es el eslabón más delicado y por tanto, el más relevante de considerar. No solo es relevante el material y el grosor de los hilos utilizados, sino que también deben aprenderse algunos nudos que le darán consistencia y flexibilidad.

Moscas, una historia de seducción

Como el nombre de este deporte lo indica, las verdaderas protagonistas de esta aventura son las moscas o señuelos, que son atadas por profesionales e implican un riguroso estudio del alimento usual de los peces, así como también de los colores y formas que los atraen.

Existen diferentes tipos de moscas y no todas son imitaciones de insectos, algunas emulan peces pequeños, cangrejos, ratoncitos y hasta pichones de aves acuáticas.

La mejor respuesta a la pregunta de qué mosca utilizar se resuelve conociendo la situación en que se encontrará el pez cuando muerda el señuelo. Si se está alimentando en la superficie del agua de presas que caen, entonces se utilizarán moscas secas. Pero también pueden usarse otras para situaciones diversas, como moscas húmedas, ninfas, streamers y terrestres. Algunos peces tienen predilección por determinados colores, por lo que los diferentes tipos de moscas son indicadas especialmente para cada una de las especies.

Atar moscas propias es una experiencia gratificante. Aunque también pueden adquirirse los señuelos en las tiendas de pesca. Seleccionar los colores y materiales para recubrir un anzuelo es comparable a elegir vestidos para una ocasión especial.

El montaje de moscas artificiales requiere de ciertos elementos, tanto materias primas como son anzuelos, plumas, pelos y otros elementos, así como de herramientas que permiten la manipulación de estos materiales para formar el cuerpo de las moscas.

Con respecto a los anzuelos, el tamaño se define con un número par, inversamente creciente (mientras mayor el número, menor el tamaño del anzuelo). Aunque hoy en día se ofrece una gran variedad de herramientas, diseñadas para facilitar las tareas más específicas dentro de la actividad de atado de moscas, son seis los utensilios más solicitados por los atadores de moscas.

La primera de ellas es la Prensa de Atado, que sirve para sujetar el anzuelo mientras se confecciona el cuerpo del señuelo. El Portabobinas, por su parte, también representa una gran comodidad. Su función esencial es permitir una manipulación cómoda del hilo que se enrolla sobre el anzuelo. En tercer lugar, no pueden faltar las Tijeras, la herramienta más útil, esencialmente dedicada a eliminar y recortar sobrantes de materiales aplicados sobre el anzuelo. Las Pinzas de Hackle significan también una gran utilidad, ya que muchas plumas, especialmente aquellas que son pequeñas, no son fáciles de sujetar con los dedos. Para ello, estas pinzas sujetan la pluma que usualmente terminará siendo enrollada alrededor del anzuelo. Otra herramienta imprescindible es el Finalizador: el nudo final de la mosca es, en ocasiones, difícil de lograr, en especial en patrones muy pequeños. El finalizador permite plegar el hilo y terminarlo en nudo. Por último, es recomendable utilizar un Emparejador de Pelo, que consiste en un simple tubo, hueco y abierto por ambas puntas, con una base firme que permite emparejar fibras de pelo grueso, como el pelo de ciervo. Para comenzar en el atado, es conveniente contar al menos con los primeros cuatro implementos, que permitirán cubrir el gran porcentaje de las situaciones de aprendizaje. Es razonable postergar la adquisición de los otros dos para una etapa de atado algo más avanzada.

Imágenes agradecimiento: Estancia Arroyo Verde

Figuras en la profundidad 20/08/2011

Posted by Felicitas Casillo in Artículos, Arte, Naturaleza.
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Por Felicitas Casillo, publicada por Revista Mustique.

Cultivo de corales y estatuas bajo el agua: el Museo Subacuático de Arte de Cancún es la síntesis perfecta entre la conservación medioambiental y la creación artística.

A pocos minutos de sumergirse, los buzos divisan varias siluetas. El silencio es total, exceptuando el zumbido del agua y las burbujas de la respiración. En medio de la penumbra submarina, las formas parecen a primera vista antiguas estatuas o las ruinas de un naufragio. A medida que continúan nadando, aparecen más figuras de piedra entre la luz azulina. Un hombre que mira televisión y come papas fritas, una mujer con un odre y montones de otras personas de pie. Expresiones estáticas, alegres, tristes, pensativas, serias: bajo el agua, cubiertas de corales. Un mundo que parece haber sido sumergido repentinamente permanece ante la azorada mirada de los visitantes.

No es un naufragio. La obra se llama Evolución silenciosa y es parte de un parque escultórico con 200 esculturas en los arrecifes naturales del Parque Nacional Costa Occidental de Isla Mujeres, Punta Cancún y Punta Nizuc.

Los responsables de este proyecto, al que bautizaron genéricamente con el nombre de Museo Subacuático de Arte (MUSA), son el Dr. Jaime González Cano, Director del Parque y el Lic. Roberto Díaz Abraham, Presidente de Asociados Náuticos de Cancún (ANC).

La idea original fue lograr conservación y atractivo turístico al mismo tiempo. El Dr. González Cano concluyó, a partir del estudio de impacto ambiental, que era posible colocar más de 1.000 estructuras artísticas en 13 áreas cercanas a los diferentes arrecifes naturales dentro de las más de 8.000 hectáreas que comprende el Área Natural Protegida a su cargo.

Una vez delimitada la zona, los organizadores buscaron a alguien que pudiera realizar el proyecto y entonces dieron con el artista Jason de Caires Taylor. A mediados de 2008 lo invitaron a Cancún. De esta manera comenzó la fabricación e inmersión de 400 piezas hechas de concreto alcalino con estructura interna de varillas de vidrio.

Jason empezó a trabajar en Puerto Morelos a finales de 2009, en un edificio que le facilitó el Centro Regional de Investigaciones Pesqueras (CRIP). El edificio había estado abandonado durante más de 10 años, sin embargo, Jason lo adoptó como su estudio, y ha finales de 2010 terminó con el plan de inmersión.

El artista

Fue criado en Europa y Asia, su padre es inglés y su madre, guyanesa. Ambos cultivaron la pasión por la exploración y los descubrimientos. Jason nació en Inglaterra, pero pasó gran parte de su niñez en los arrecifes de coral de Malasia, donde desarrolló un profundo amor por el mar y una fascinación con el mundo natural.

Durante varios años trabajó como instructor de buceo en distintos lugares del mundo. Fue así que desarrolló un profundo interés por la conservación, naturalismo subacuático y fotografía. Este vínculo con el océano permanece constante en la vida de Taylor.

En su adolescencia, Jason se dedicó al grafitti, por medio del cual descubrió la relación del arte con el ambiente. Otra de las cuestiones que le apasionaba era el lugar que ocupaban las obras creativas en el espacio público.

En 1998 Jason se graduó en el Instituto de Arte de Londres con especialidad en escultura y cerámica. Después, en la Catedral de Canterbury aprendió técnicas tradicionales de talla en piedra, mientras que cinco años de trabajo en diseño de escenarios e instalaciones de conciertos lo expusieron a grúas, máquinas, logística y realización de proyectos a gran escala.

Su reputación internacional se confirmó en Mayo de 2006, cuando creó el primer parque subacuático de esculturas en Granada, Indias Occidentales. Finalmente, a partir de 2009, Jason de Caires Taylor es director artístico del Museo Subacuático de Arte (MUSA) en Cancún, México.

“Todos fuimos originados en el mar, y creo que los humanos tenemos un deseo intrínseco, una fascinación por regresar”, comenta.

Conservación

Cancún es” un destino turístico indiscutido. La cuota anual de 750.000 visitantes a las aguas del Parque Marino convierte a MUSA en un espectáculo requerido y comentado.

Sin embargo, no solo el afán turístico motivó al equipo de MUSA. En la zona del Parque, desde hace varias décadas se han perdido más del 40% de los corales naturales y los cientí!cos predicen una pérdida permanente del 80% para el año de 2050. La principal causa de la desaparición de los bancos de corales son la sobre pesca, el exceso de visitantes y el embate de huracanes y tormentas.

Solamente del 10 al 15% del lecho marino tiene el sustrato suficiente para permitir que el arrecife se forme naturalmente. Para incrementar el número de arrecifes en estas áreas, se crearon recientemente bancos artificiales; con materiales resistentes, seguros y ecológicamente amigables.

El trabajo de Taylor muestra una solución práctica para la degradación de los arrecifes. Además, posibilita que los visitantes puedan acercarse, conocer el desarrollo de los corales, además de disfrutar de las estatuas de Jason.

Los moldes de las estatuas fueron tomados de personajes de todo el mundo, predominantemente mexicanos, y de una amplia gama de sectores de la sociedad. Además, los rangos de edades varían desde Rosario (85 años) hasta Santiago (4 años), y todos los personajes tienen diversas ocupaciones (contador, maestra de yoga, pescador, estudiante, acróbata, carpintero y guardaparques). Los materiales con los que se realizaron fueron cemento, arena, grava, micro sílica, varillas de fibra de vidrio y coral vivo. Sobre las 400 figuras de tamaño natural se han practicado orificios en los que pueden reproducirse y crecer los corales.

Fusión entre arte público y conservación ambiental a gran escala. Evolución silenciosa significa un avance en el concepto de arte: la estética y la creatividad se llevan bien con la toma de conciencia.

Chimichurri: una historia de mala pronunciación 20/08/2011

Posted by Felicitas Casillo in Artículos, Gastronomía, Historia.
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Por Felicitas Casillo.

Pero a quién le importa la pronunciación, cuando el sabor es excelente. Online Baires les cuenta cómo nació el adobo que amamos los argentinos. Al final, proponemos una receta para este domingo.

Puede prepararse con ingredientes frescos o ya secos.

Hay quienes lo preparan con rito y mito. Con rito, porque pican los ingredientes milimétricamente, y con mito, porque generalmente se practica alguna receta de abuela acriollada, que tenía clarísimo esto de proporcionarle sabor a la carne. Damas, caballeros, con ustedes el chimichurri, esa salsa argentina que hasta cuando la nombramos- será por su nombre sonoro, con tanta ‘ch’ y ‘r’- nos hace chirriar la boca y despertar el apetito. Pero, ¿cuál es el origen del manjar? ¿A quién echarle la culpa de este vicio dominguero?

Repasemos la historia, que en libros polvorientos o venerables memorias canosas, suele darnos muchas respuestas. Al parecer, a mediados del siglo XIX, llegó a la Argentina un comerciante inglés, llamado Jimmy Curry. El personaje en cuestión pretendía importar carne al Reino Unido. Recordemos que por aquellos años se vivía en nuestro país el auge del llamado “Modelo Agro Exportador”, que se basaba en la exportación de cereales y productos primarios derivados de la ganadería. El transporte de carne se vería propiciado años más tarde, a fines del siglo XIX, con la creación del frigorífico. Pero cuando Don Curry arribó a las pampas, la carne solamente podía comprarse como tasajo, es decir, como cortes conservados en sal.

Durante una de sus recorridas por la Provincia de Buenos Aires, el inglés llegó a una estancia de Cañuelas. Sería ya la media mañana, pero como se estila en el campo, donde los peones se levantan incluso antes de los primeros albores del día, ya estaba encendido el fuego para asar unos churrascos. El inglés quedó fascinado ante el espectáculo de las parrillas y el exquisito aroma de la leña y la carne asada. Cuando preguntó con qué acompañaban semejante banquete, los peones, arremangados y con los facones en mano, le respondieron que con nada más que pan.

Ni lerdo, ni perezoso, ni tampoco zonzo, Jimmy pidió algunos ingredientes y rumbeó para unos troncos que servían como asientos. Allí, picó ajíes, tomates, cebollas y ajos. A estos, les agregó algunas especias, como orégano, romero y tomillo. Finalmente, sumó agua tibia y sal y mezcló todo en un jarro. Los peones miraban pasmados cómo el gringo chorreaba la salsa sobre la carne, y cuando la probaron, la receta los conquistó de una vez para siempre.

Pasaron los días y Jimmy Curry se volvió a sus pagos, allende el Atlántico. En las parrillas de aquella estancia de Cañuelas perduró por varios días el olor de la particular mezcla, y después de un tiempo, alguno propuso preparar el adobo que había hecho aquel hombre rubio, venido de tan lejos y que hablaba tan raro. Como no sabían el nombre, los gauchos comenzaron a llamar a la salsa con el nombre del inglés, pero como tampoco sabían pronunciarlo, comenzaron a decirle chimi – churri, que más o menos, si no nos ponemos exigentes, suena parecido al nombre del caballero en cuestión.

Así nació – o así se comenta que nació- nuestro adobo preferido para el asado del domingo. Y esto, amigos, es creer o reventar, pero no sin antes picar unos cuantos ingredientes. Aquí va una receta tentativa que me ha llegado de familia. A diferencia de otras, los ingredientes son frescos, con excepción del orégano y la pizca de pimienta.

Pique una cebolla o dos- dependiendo del tamaño de las mismas y del hambre de los comensales. Agregue dos o tres dientes de ajo, también finamente picados. Si quiere lograr un sabor un poco más suave, sumerja el ajo y la cebolla picada en agua caliente durante unos instantes y luego escurra y coloque en un frasco. Llene el frasco con agua hasta la mitad. Llene luego un tercio del frasco con aceite de oliva – ¡benditos italianos!-, y agregue otro tercio de vinagre. Cierre el recipiente y sacúdalo para que se mezcle. Añada una pizca de sal y pimienta, y deje reposar. Por otro lado pique en trocitos muy pequeños un morrón y un ramito de perejil. Agréguelos al frasco y por último añada orégano seco. Cuantas más horas pasen del momento de preparación hasta que se lo pruebe, el preparado tendrá mejor sabor. Aconsejo preparar el chimi un par de días antes del asado.

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