Los números de 2011 02/01/2012
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Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un reporte para el año 2011 de este blog.
Aqui es un extracto
Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 6.400 veces en 2011. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 5 viajes transportar tantas personas.
Reinar sobre el aire 18/12/2011
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Por Felicitas Casillo
Pablo Reinoso es argentino y vive en París. Sus esculturas y diseños rompieron la noción de espacio y la solidez de los materiales. Una nueva mirada sobre realidades cotidianas da por resultado la contemplación de un mundo casi fantástico. Sin embargo, a través del material y la técnica, Reinoso lo vuelve posible. Hasta diciembre de este año, podrá disfrutarse de su intervención Enredamaderas en el Malba.
Un objeto que de pronto deja de serlo y se transforma en ramas que crecen, crecen e invaden muros y pasillos. Enredamaderas, la muestra de Pablo Reinoso que se inauguró en marzo de 2009 en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), refleja perfectamente la novedad de lo ya conocido. Aquellos bancos, típico mobiliario de plaza, parecen a punto de brotar hiedras, de conquistar los salones y pasillos del segundo piso del museo.
Su autor los define como bancos “espaguetis”. ¿Pasta o enredaderas? Por título o por referencia del propio Reinoso, Enredamaderas alude la plasticidad de aquellos dos conceptos. En ambos casos, moldeando el hierro o la madera, Reinoso logró conferir a la rigidez de los materiales una maleabilidad sorprendente. “Enredamaderas es probablemente el más intrépido por su tamaño, el más implicado con su lugar de destino, con la arquitectura que lo recibe”, explica el artista sobre su proyecto.
Aquello de Reinoso de ver con nueva mirada – y en su caso, trabajar duramente para hacer visible el resultado- recuerda a Charles Dickens, el escritor de Oliver Twist y de David Copperfield. Dickens solía narrar que, un día, sentado en un bar londinense, leyó la siguiente palabra en la puerta de vidrio: “mooreeffoc”. Aquel misterioso nombre no era otra cosa que la palabra “coffee room” pero leído al revés, ya que el cartel había sido dispuesto sobre el vidrio para que lo leyeran desde afuera y no desde adentro. De esta manera, Dickens invitaba a analizar la realidad con otros ojos, porque creía que recién entonces, sólo cuando existía la mirada original y personal, nacía el arte. Transformar un banco de parque en algo vivo, que crece por uno de sus extremos, sin duda alguna, requiere algo de esa visión mágica que describía el autor inglés.
Pero además del vuelo imaginativo, las obras de Reinoso requieren un rigor técnico llamativo: finos trabajos de herrería, ebanistería y la contextualización de la obra. Esta última etapa consiste en instalar los bancos en diferentes sitios: un parque, junto a una iglesia antigua, en una plaza o dentro de un concurrido museo.
En cualquier sitio donde se encuentren, los bancos transforman el descanso en un tiempo movilizador. Quien se siente en un enredamaderas no podrá simplemente ignorar el entorno, dormir u olvidar. O mejor dicho, podrá hacer lo que quiera, porque el arte siempre invita con libertad, sin embargo, la obra le disparará pistas sobre un mundo posible que hasta aquel momento no había imaginado. “El comentario sobre el diseño, que es constitutivo de la obra, no cierra el campo semántico, al contrario deja las metáforas abiertas a los enlaces y asociaciones que toda obra de arte contiene. Como me decía mi hijo mirando a Enredamaderas: ‘¡pero a quién se le ocurrió regar estos bancos!”, reconoce Reinoso.
La peculiar instalación que se exhibe en el Malba fue construida por tramos en un taller de Colonia del Sacramento, en Uruguay, bajo la dirección y el monitoreo permanente de Reinoso, que desde 1979 vive y trabaja en París. La pieza llevó un año y medio de producción y tiene 600 m2 lineales de madera esculpida.
Los trabajos de Reinoso pueden ser exhibidos en interiores o exteriores según el material en que estén realizados. La mayoría son en madera, por lo tanto, se destinan a espacios cerrados. También experimentó con materiales tradicionales como el metal y la piedra. Algunos de estos últimos, realizados en hierro, son particularmente vistosos: al exhibirse en parques se oxidaron y se tornaron rojos y especialmente vivos.
Además de su gran producción escultórica, Reinoso ha dedicado una gran parte de su carrera artística a obras de gran escala para lugares públicos de Japón. En la ciudad nipona de Fukuroi, donde existe un enorme esfuerzo por incorporar el arte al contexto urbano, Reinoso y sus piezas fueron recibidos con una cálida bienvenida.
Pasión por el asiento
La idea de los bancos espaguetis surge luego de muchos años de investigación personal. El primer esbozo fueron las variaciones escultóricas hechas a partir de las sillas Thonet, a las que llamó Thoneteando. Después, probó con las sillas de vestir, las Prêt à Thonet; luego las Prêt à manger, las sillas para comer. A la par, se realizaban los videos Thoneteando, y las Luthoneterias o sillas musicales que hizo especialmente para el grupo Les Luthiers.
Las sillas de estas colecciones sintetizaban los rasgos esenciales de un banco tradicional. Sin embargo, algunos alcanzan proporciones monumentales, y se erigían como poderosas esculturas de hierro en el espacio público.
Reinoso hizo patente la capacidad para inventar o apropiarse de recursos estéticos y tecnológicos que fueran necesarios para materializar aquello que había imaginado. Con respecto a esto, confiesa que las obras encarnan siempre cierta técnica, pero que luego se debe evolucionar y romper con la chatura. Reinoso habla desde la experiencia: durante sus primeras etapas, trabajó con el peso y la rigidez de la madera, piedra y metal. De esa forma intentó expresar lo que consideró siempre esencial en el arte: las ideas.
Finalmente, alrededor de 1995 afrontó un cambio profundo, tanto en su vida privada como personal. Reinoso concluye que fue un momento de crisis personal, durante el que se sintió agobiado por el peso, las dimensiones y el polvo de sus obras. Asegura que si vivir de las pinturas es complicado, más difícil aún es comercializar las esculturas. Significó este tiempo un periodo de prueba, típico en la vida de cualquier artista. Si esos enclaves se superan, entonces el camino se presenta enriquecido y pleno.
En ese entonces, Pablo se jugó por la el aire y la luz. Comprendiendo que los materiales pesados habían enrarecido el ambiente imaginario con el que convivía, decidió cortar, despedazar, liberar, pulir y finalmente mostrar. “Más allá del aspecto gracioso de mi decisión, descubrí que probablemente todo el interés que siempre tuve por este objeto, al que observé tanto desde la emoción plástica, como bajo la mirada del diseñador; me permitía comentarlo desde el territorio del arte, para sacudirlo como objeto de diseño”, reconoce.
De esta manera, concibió sus tan famosas instalaciones en tela, divididas en tres tipologías: Respirantes, Persistantes o Contractantes. Estas obras envuelven el aire, ese elemento maravilloso que nos rodea y es sin embargo abstracto, amorfo, invisible. Las piezas Respirantes, por ejemplo, cuentan con un ventilador cuya alimentación eléctrica se interrumpe cada tanto y los elementos permanecen en movimiento de forma muy suave. Los dispositivos se inflan y desinflan creando una respiración visual y auditiva sorprendente.
La obra de Reinoso incluye una meditación sobre lo manual y el oficio, que contrasta con el surgimiento arrollador de la virtualidad de los soportes electrónicos. Sin embargo, el balance de Reinoso funciona desde una vanguardia amigable. Su obra demuestra las posibilidades del material y su manejo.
Tensión entre opuestos
Ante la pregunta de cómo describiría sus obras, el artista asegura que le resulta difícil decirlo, porque son creaciones “aparentemente sencillas, con humor, pero que viéndolas profundamente poseen un punto de angustia”. Pocas palabras pero meditadas, los dichos de Pablo se parecen un poco a sus esculturas, concisas pero plenas de significado. “Se trata de la vida misma. Llevo el diseño a la obra como antes un pintor podía llevar una manzana a una naturaleza muerta”, compara.
Como los buenos libros, las piezas de Reinoso requieren que cada uno rellene los caminos que abrió en ellas el autor. “Mi obra es de contenido conceptual. Se desarrolla actualmente por los meandros del barroco. Digamos que tenso opuestos”, describe.
Reconoce que pasa por un momento de muchísima solicitación, de taller en taller, siempre en busca de lotes de material y de herramientas. La infraestructura para que cada pieza luzca pulida no puede fallar en ningún punto de proceso. “Mi proyecto es poder llevar a cabo todas las oportunidades que están surgiendo. Necesito 20 años más, recién ahí las cosas se pondrán como deben”, dice.
Cuando platica sobre la inspiración, también añora tiempo: “Las ideas son inmediatas, pero para realizarlas se tarda toda una vida”, y con respecto a sus referentes, asegura que han sido muchísimos, desde los clásicos hasta la actualidad, pero “nombrar algunos es olvidar tantos. Creo que mirando mis obras se pueden ver perfectamente cuáles son mis amores.”
Volver al arte por medio del amor; colar la imaginación a través de los poros de una realidad ya demasiado conocida, leer los carteles a la inversa y hacer crecer la madera de los bancos. Viendo las obras de Reinoso, pueden descubrirse sus amores.
Bio Reinoso
Nació en Buenos Aires, en 1955, pero vive y trabaja en París desde 1979. Fue alumno y discípulo de Jorge Michel, artista plástico fallecido en 1991. Reinoso practica la escultura desde la adolescencia y confiesa que tiene una relación “visceral” con los materiales de sus obras. Cuando era pequeño pasaba largas horas en el taller de fotografía y carpintería de su abuelo, jugando con maderitas, puliendo superficies, lastimándose con las gubias la mayoría de las veces. Tan marcada era su vocación que a los seis años le obsequiaron un banco de carpintero.
Durante su primera etapa, trabajó especialmente con madera, pizarra, mármol, bronce y acero. Entonces, sus búsquedas estaban orientadas hacia la articulación y la metonimia, el espacio y el tiempo. A partir de 1995, decidió experimentar con otros materiales. De esta manera, las obras de Reinoso perdieron rigidez y ganaron en etéreas y sutiles. Hacia los años noventa, ganó fama como diseñador, creaba muebles y otro tipo de objetos decorativos. Sus ensayos con las sillas Thonet fueron especialmente llamativos. Alrededor de 1997 trabajaba con el grupo LVMH, mientras que en el año 2000 se hizo cargo de la dirección artística de Parfums Givenchy y dos años más tarde, de Parfums Loewe. Reinoso se encargaba de diseñar los frascos de perfume y de distintas líneas de cosméticos.
Muchas fueron las exposiciones individuales y colectivas que realizó. Entre las primeras, se destacan la ya nombrada Thoneteando, en la galería Ruth Benzacar; Nudos de sombras, en el Instituto Cervantes de París; Conspiraciones, en la Galería Pièce Unique de París; Poltrona-Freud, en Designer’s day de París; L’air Reinoso, en Centre d’art André Malraux, en Colmar, Francia; Cocina y comedor, en la Galería de Arte Ruth Benzacar, en Buenos Aires; El Observado, en Galeries Lafayette de París; Ashes to ashes, en la Casa de América, de Madrid; entre muchas otras.
Comezó a estudiar arquitectura y psicología en la UBA, y luego se formó de manera autodidacta
Actualmente, Reinoso vive con su mujer, una argentina que conoció en París, y con quien tuvo dos hijos.
Retratos del lejano sur 14/12/2011
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Georg Miciu nació en Austria y cuando tenía pocos años llegó con su familia a Buenos Aires. Su padre le enseñó a pintar y con los años refinó su técnica y se inspiró en viajes y paisajes. Actualmente, vive en San Martín de los Andes y confiesa un amor incondicional por el sur argentino.
El pincel trabaja rápido sobre el lienzo y casi mágicamente, combinando colores e intensidad, conforma un paisaje donde la luz, las sombras y el hombre son protagonistas. Más allá de sus maravillosas obras de arte, el propio Georg Miciu y su vida reflejan ese afán creativo y trascendente, que lo vuelve único y original. Desde hace décadas, vive en San Martín de los Andes, donde crió a sus nueve hijos y donde ha pintado gran parte de su obra.
Miciu nació en Bludenz, Austria, en 1946. Tres años después, se radicó en la Argentina. En la década de los sesenta, comenzó sus prácticas de pintura en el Parque Pereyra Iraola de Buenos Aires. Durante aquellas jornadas, Georg aprendió de la técnica de Konstantino, su padre, también pintor. Desde entonces, a partir de viajes, experiencias y búsquedas, Miciu refinó un estilo único, que le permitió captar como pocos artistas contemporáneos el paisaje y carácter de los habitantes de la Argentina, especialmente de la Patagonia.
Georg, junto con su amigo Jorge Bonzano, proyectaron “Colección Georg”, un atractivo edificio en San Martín de los Andes, donde se exhibe la obra de Georg Miciu, la de sus hijos, que también practican diversas disciplinas artísticas, y la de otros artistas locales. “Colección Georg” es un espacio abierto, de acceso libre y gratuito.
¿De qué forma aprendiste con tu padre?
“No hay mejor escuela de arte que la propia Creación”, me cantaba él; a mí ese concepto me encantó. Konstantino, mi padre, era un gran artista, se había graduado en Bellas Artes, en Viena.
La enseñanza de Konstantino fue más inspiradora que técnica…
Yo aprendí de su forma de vida. Aunque nunca me dio una clase de caballete, me estimuló de diferentes maneras: primero, al llevarme a vivir a un paraje natural y sano, en Gesell, cuando aún era Villa. Luego me educó en libertad, y respetó mi anhelo de estudiar música. Entonces, tomé clases con el maestro Tortorella en el Conservatorio de La Plata. De esa manera descubrí por mí mismo que no era ese mi ambiente.
¿Por qué los Miciu debieron emigrar hacia Sudamérica?
Por la mismísima razón que trajo a la mayoría de los europeos de la posguerra. Vivir en la tierra natal de mis antepasados, Moldova, (entre Ucrania y Rumania), ocupada por los bolcheviques, no era aconsejable. Anteriormente, durante los años de la guerra, la alta sociedad de Austria y Alemania buscaba invertir sus capitales privados, por lo tanto los artistas tenían trabajo. Pero en la etapa de posguerra ya no había lugar para el arte y hubo que emigrar.
¿Y por qué vinieron a la Argentina?
Quiero pensar que por la gracia de Dios, más que por las motivaciones de mis padres… Ese es mi agradecimiento a quien mueve los hilos, el “kairos” de nuestras existencias.
¿Cuáles son los primeros recuerdos que tenés de la Argentina?
San Isidro; la Plaza de los Tres Ombúes; “trinerear” en la barranca sobre hojas de palmera; el espigón del río; las artesanías de madera del mercado cerca de la estación de la línea Mitre; el reloj de flores de la Plaza del Bajo; las islas del Delta del Paraná; el mercado de frutas del Tigre, y los prados campestres de Don Torcuato, ¡surcados por un arroyito donde nadaban peces!
¿Cómo vivía tu familia en Buenos Aires?
Mi padre pintaba de forma incansable en un gran salón comedor que alquilaba en una mansión de la calle Belgrano al 362. Luego, al salir, por las noches, caminábamos de la mano. Él, agotado y en silencio, hasta el barranco. También conozco por relato y no por recuerdo, que tres delincuentes a punta de pistola y filo de navaja lo despojaron de sus primeros magros ingresos, en el año 52. En ese entonces, y ésto si lo recuerdo, nuestra vajilla estaba fabricada de forma casera, con tazas de conserva y asas de alambre… Pero ésto no modificó para nada el carácter bondadoso y confiado de mi padre. Además, hay otras anécdotas positivas para contar: el Dr. Mostacho, de San Isidro, socorrió a mi padre cuando estaba enfermo y después de que se recuperó, lo introdujo como retratista consumado, en la alta sociedad de Zona Norte.
¿Qué tipo de trabajos hacía?
En la espaciosa cocina del caserón, además de una sala de pintura, funcionaba, simultáneamente, un taller de marquería. Mi padre fabricaba esquinas con molduras rococó, a partir de moldes de yeso, que doraba con punta de ámbar. Los lienzos los preparaba al estilo clásico, con gelatina caliente…
Las duras condiciones económicas de un extranjero sin relaciones comerciales ni públicas y el abuso de los comerciantes de arte lo hicieron semejante a un “bohemio”, pero Konstantino nunca lo fue.
¿Cómo influyeron los viajes en tu forma de pintar?
Fueron mis primeras incursiones en el mundo también dentro de la naturaleza. Esos viajes de mochilero que comenzaron en la Patagonia meridional, para llevarme al extremo sur, me hicieron reencontrar con
las imágenes inconscientes de mi memoria temprana: los Alpes austríacos. Además, los variados bosques patagónicos se me asociaron a los paisajes siberianos, principalmente de robles, que marcaron mi patrón de belleza a partir de las reproducciones de los magníficos artistas rusos con los que me “desayune” de niño.
Luego emprendí, conscientemente, el recorrido de los Museos de Ciencias Naturales y Arte de todo el continente americano, el europeo y buena parte del Medio Oriente. Cada obra expuesta significó una lección plástica. Las estudié hasta el mareo. Paralelamente pintaba todos los días au plein air, al aire libre, variando permanentemente climas, culturas y colores.
La necesidad de trabajar durante los muy largos viajes con un medio portatil y sencillo, me llevó al óleo con espátula; y la urgencia de captar un solo momento solar o emocional, hicieron crecer el tamaño de mi herramienta hasta una medida totalmente inusual en el oficio.
¿Qué significa la Patagonia en tu vida?
Es el desafío de transmitir con un trazo de lienzo las dimensiones, paradojas y retos de la vida en estos entornos extremos. Mi pintura es a veces joven, como el habitante injertado, cuando recibe la influencia de los mapuches.
Viviendo en la andaluza ciudad de Vega, un destacado colega español, desde el diario de la ciudad, me dirigió un pedido del siguiente tenor: “Rogamos al pintor que reproduzca y salve lo poco que aún queda de la belleza ida de nuestra Vega y ciudad…” Pinto desde hace 46 años la Patagonia andina y esteparia, y siento similar responsabilidad a la que me demandó aquel español, Marino Antequera, en Granada.
Los desafiantes periplos por el mundo me ayudaron a sobreponerme a las duras condiciones de trabajos en el exterior que realicé aquí en la Patagonia. Por esta dificultad, la mayoría de mis colegas han optado por el norte. Otra razón, es la gama tonal cálida y envolvente del paisaje norteño, frente a los tonos puros, fríos y duros de este aire limpio, sin filtro solar.
¿Cómo describirías tu evolución creativa?
Hay un muy pequeño grupo de pintores que surgieron después del movimiento impresionista francés, representados en el Museo de Arte Moderno de París, cuyos nombres no han trascendido las fronteras
francesas. Éstos son Raymond Legueult, 1898-1971; Maurice Brianchon, 1899-1979, Roland Oudot, 1897-1981, entre otros. Era un grupo independiente de teorías colectivas y poseedor de una significación “amistosa”; separado de las ruidosas proclamas y alborotadas exposiciones tan en boga en
París. Se los conoce como los artistas de la “Realidad poética”. Creo que me ocurrió lo que a ellos: el estilo y la escuela fueron dándose de forma natural, por la común ansiedad de transmitir un sentimiento que surge de la contemplación de la belleza, la estética y la poesía. Ni a ellos ni a mí nos interesa “pertenecer” a una escuela, estilo o moda. La influencia de todos los colegas es inevitable; unos más que otros, pero a la larga todos participan.
¿Nos describirías cómo es tu vida junto a tu numerosa familia, en San Martín de los Andes?
No es la familia reflejo de mi actividad artística, sino que el lineamiento espiritual por el cual busqué la familia, es el que también me marca el rumbo del arte. Las leyes que respetamos hacen que la familia esté cohesionada como las piedras al suelo.
De aquellos nueve niños que educamos quedó la inmensa alegría de verlos como nuestros amigos, con quienes continuamos transitando la vida. La fe en lo eterno, el amor al hogar, los viajes, los amigos en común, la construcción de proyectos… ¡el arte canalizado en cada uno de ellos en diversas disciplinas! Todo esto compartido y consensuado.
Siempre han sido un equipo homogéneo de trabajo: fabricación de marcos durante la juventud de cada uno de los cinco varones; análisis de sistemas; guitarra; piano; cerámica decorativa y funcional; vitrofusión; pintura decorativa sobre tela; costura y diseño; tejidos; luminotecnia de edificios y exposiciones; fotografía artística en dos diferentes especialidades y un artista plástico.
Tu hijo Emaús también pinta. ¿Te propusiste enseñarle pintura a tus hijos o aprendieron de forma espontánea?
Yo procuré seguir el ejemplo de mi padre y tampoco le he dado instrucción técnica en la plástica, sino que lo incentivé a que sea valiente y desprendido de prejuicios y modas. ¡A mí ya me dejó atrás! Es la ley de la vida; y lo acepto. Hoy día se invirtieron los términos: ¡yo también pinto!
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Profesionalmente, completaré, Dios mediante, el proyecto de mi amigo y colaborador Jorge Bonzano, en el edificio “Colección Georg”. También realizaré en un ámbito importante de Buenos Aires, una exposición retrospectiva con todos los hitos que marcaron quiebres y renovaciones, usando el material retenido y adquirido, luego de venderlo, que consta de más de dos centenares de obras.
Personalmente, mi proyecto es la construcción de nuestra casa en un lugar retirado de la ciudad, donde disponga de mucha luz del sur dentro del atelier, así como de una huerta, donde “lubricar mis tabas”…
La etapa que transito requiere de mayor concentración, para lograr la excelencia.
Leer a Borges evitaría el suicidio 27/08/2011
Posted by Felicitas Casillo in Artículos, Arte, Literatura.add a comment
Por Felicitas Casillo, publicado por Online Baires.
¿Qué le diría usted, lector, a un no lector de Borges? ¿Por qué hay que leer a este tal Jorge Luis?
Él creía que su paraíso ideal era una biblioteca, donde pudiera sentarse durante horas, a viajar por aquellos mundos que siempre le prometieron las letras. Nosotros- ojalá sus lectores- lo conocimos como el escritor ciego, aquel que en las fotos perdía su mirada inútil hacia arriba. Pero, ¿qué le diría usted, lector, a un no lector de Borges? ¿Por qué hay que leer a este tal Jorge Luis?
Me gustaría proponer una teoría. La enunciaré como hacen los diarios: “Según estudios científicos, leer a Borges evitaría el suicidio”. El artículo en cuestión seguiría de la siguiente manera: “Científicos de la Universidad tal, de no sé dónde, afirman que…”, y así continuaría el derrotero.
Como no existe tal estudio, pasaré a explicarme: Jorge Francisco Isidoro Luis Borges fue un hombre nostálgico y solitario, como en diferentes proporciones son casi todos los escritores. Poseía una sensibilidad que lo llevó a volver la mirada sobre cuestiones que el mundo había postergado una y otra vez. Y no me refiero solamente a los clásicos de la literatura, que al igual que hoy día, tampoco se leerían demasiado algunas décadas atrás.
Borges estaba obsesionado también por los objetos y realidades- espejos, laberitos y Buenos Aires-, por el hombre bravo del campo, el gaucho que comprende, como aquel Tadeo Isidoro cruz, “su íntimo destino de lobo, no de perro gregario” ; le quitaban el sueño los compadritos del arrabal, que escondían bajo el ropaje “esa víbora, el cuchillo”; amaba el tiempo que se rompe ante el pensamiento: “La mojada tarde me trae la voz, la voz deseada,/ de mi padre que vuelve y que no ha muerto.”
Era adicto al conocimiento que es aventura y a la aventura que, como experiencia, forja conocimiento: “Pensé que un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momentos de otros hombres, pero no de un país.”
En Buenos Aires se enamoró de los patios, que le brindaron su “amistad oscura”. El ajedrez le metaforizó la vida: “Cuando los jugadores se hayan ido,/cuando el tiempo los haya consumido,/ ciertamente no habrá cesado el rito”, y después: “sobre lo negro y blanco del camino, buscan y libran su batalla armada.”
Al arte le quitó tanta baratija y palpó esenciales: “A veces en las tardes una cara/ nos mira desde el fondo de un espejo;/ el arte debe ser como ese espejo/que nos revela nuestra propia cara.”
De Dios, buscó su nombre, y como si fuera poco, descubrió al Golem: “Si (como afirma el griego en el Cratilo)/ el nombre es arquetipo de la cosa/ en las letras de ‘rosa’ está la rosa/ y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’.”
Leer a Borges evitaría el suicidio. Sí, créame, lector, entre sus páginas se encuentran los sentidos y no existe el aburrimiento. Y como dijo este fenómeno ciego, genio y tímido hasta el extremo:”Entre las cosas hay una,/ de la que no se arrepiente nadie en la tierra. Esa cosa/ es haber sido valiente.”
El 24 agosto, Borges hubiera cumplido 112 años. Como él mismo escribió en su poema “Edgar Allan Poe”: “Quizá, del otro lado de la muerte,/ siga erigiendo solitario y fuerte/ espléndidas y atroces maravillas”. Así sea.
El papel, protagonista en el Malba 24/08/2011
Posted by Felicitas Casillo in Artículos, Arte, Historia.add a comment
Por Felicitas Casillo, publicado en Diario Tiempo de otros Tiempos.
El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires cumple sus primeros diez años. Los festejos incluyeron la muestra Papeles modernos. De Toulouse-Lautrec a Picasso, que pudo disfrutarse en los meses de marzo, abril y mayo. Una exhibición para detener la mirada en los trazos y detalles.
Líneas que conforman rostros, cuerpos, expresiones: labios, narices y ojos. Lo realmente maravilloso de la muestra con la que el Malba abrió el año es que la mayoría de los dibujos y bocetos están incompletos. Muestran el proceso creativo anterior a la obra de arte: el ensayo, la prueba y el error que sustentan la genialidad. Aunque no todas las piezas sirvieron de pre experiemento, si un concepto se evidencia en la muestra del Malba es esta exploración sobre papel de los detalles, líneas y proporciones de los cuerpos.
El nombre de la exposición es Papeles modernos. De Toulouse-Lautrec a Picasso, y además de las obras de los dos artistas que dan nombre a la muestra, se exhiben dibujos y grabados de Honoré Daumier, Carlo Carrà, José Gutiérrez Solana, Federico García Lorca y Giorgio de Chirico, Amedeo Modigliani, Marc Chagall, André Lhote, James Ensor, Georges Rouault, Henri Matisse, Pablo Picasso, Käthe Kollwitz, Georges Braque y Paul Klee, entre otros. Papeles modernos incluye una selección de 85 obras sobre papel, pertenecientes a la Colección del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA).
Sobre papel
Organizada como parte de los festejos por los primeros diez años de Malba, el objetivo de la exposición es poner en valor una parte de las obras sobre papel de la escuela europea del MNBA —que no han sido exhibidas en conjunto por más de tres décadas— y destacar la importancia del papel como soporte de la producción de los artistas modernos de los siglos XIX y XX.
“Desde tiempos lejanos, el papel ha sido el gran compañero de los artistas. De él se valen tanto para esbozar la primera idea de una obra como para presentarlo, muchas veces, como elemento fundamental de una pieza definitiva, convirtiéndolo en protagonista”, explicó Ángel Navarro, curador de la exposición.
La muestra se organiza en siete núcleos temáticos: los estudios (bocetos y esbozos), los desnudos, la figura individual y los grupos, los retratos, la elocuencia de la imagen (emblemas y alegorías), los paisajes urbanos y el papel como medio de difusión.
Se trata de dibujos realizados con grafito, acuarela, aguada, témpera, tiza, carbonilla y otros materiales, y grabados en técnicas tan variadas como la xilografía, el aguafuerte, aguatinta, la punta seca o la litografía. Igual de diversos resultan los tipos de papel —tanto artesanal como industrial— y soportes utilizados, entre los que se encuentran el cartón, el papel entelado, la madera y la tela.
Los artistas utilizan el dibujo de diversas maneras: como boceto, por ejemplo, o en estudios parciales en los que observan cómo resolver un detalle complicado, una pose difícil o los problemas que pueden presentar una o varias figuras de esa nueva obra. Sin embargo, también existen dibujos independientes que los artistas hacen libremente, dedicados a diferentes temas o géneros que no están relacionados con obras en proceso de realización. “Son trabajos que surgen como exploración, experimentación o búsqueda de determinados temas, estudios libres que eventualmente podrían ser usados en una obra futura. También pueden ser dibujos que documentan la pieza que un artista produce, y que éste guarda en su taller”, explica Navarro.
Además de los dibujos, los artistas modernos contaron con el grabado, una técnica que se usó para reproducir la obra con fines de divulgación, pero que también fue utilizada para producir obras independientes. “Muchas de las piezas que aquí se exponen tienen que ver con esta situación, aunque en algunos casos provienen de series que se realizaron como obra independiente y de gran importancia”, sostiene Navarro. Tal es el caso de los grabados de Georges Rouault (1871-1858) presentes en la exposición, que pertenecen a la serie monumental que publicó en 1948 bajo el título Miserere, en la que contempla las trágicas consecuencias de la guerra y la miseria. Son éstas imágenes oscuras, de anchos contornos negros, que comunican la tristeza de esa etapa.
De esta manera, el papel se convirtió en el soporte fundamental de los dibujos y grabados de los artistas modernos, al que recurrieron libremente según sus necesidades expresivas.
La pelirroja de Toulouse
Con Henri de Toulouse-Lautrec (1864–1901), se acrecienta el rol del papel como material expresivo. Entre 1891 y 1901, el artista francés confeccionó una treintena de afiches en los que se anunciaban los artistas de los clubes nocturnos parisinos, que se destacan por su resolución de color, su composición y la representación cálida, humana y sensual de los personajes.
Algunos de estos afiches pueden verse en esta muestra. Este es el caso de Divan Japonais, donde se observa a una elegante parisina con cabellos anaranjados, sombrero emplumado y un vestido negro que resalta su estilizada figura. Detrás de ella, un caballero de barba rubia la observa o escucha con atención la música. Más allá de estas dos figuras centrales, aparecen los instrumentos: chelos y violas. La fiesta está a pocos pasos de la elegante parisina que se interpone ante el espectador. Ella sin embargo, pierde la mirada en el extremo izquierdo de la imagen y descansa el abanico sobre la mesa en la que dejó su copa. Esto es Divan Japonais.
Observar el grabado desde lejos, en una de las paredes del Malba, y acercarse paso a paso es casi una ceremonia. Ya más cerca del papel, podrán verse las texturas de la tinta, la modulación efectiva del negro y el dinamismo de las manchas que difuminan el fondo. El visitante imagina entonces y reconstruye la imagen de una ciudad perdida, una París de cabaret y suburbios, en cuyas paredes lucieron alguna vez los avisos de Toulouse- Lautrec.
La inocencia de Matisse
A su vez, en los dibujos de Henri Matisse (1869-1954), la línea protagoniza la imagen y apela a la valoración del fondo, donde el papel aparece sin ningún tratamiento. Este es el caso uno de los dibujos exhibidos: el rostro de una niña de parpados rasgados, ojos claros, con marcadas pupilas, nariz larga y recta, boca tenue y cabellos sobre la frente. Con una media sonrisa, la niña del dibujo observa hacia el extremo superior derecho. ¿Quién será?, ¿habrá existido alguna vez?, ¿cuál será su nombre?, son estas preguntas perfectas, porque nunca conoceremos respuestas certeras. La única pista, que no dice más de lo que ya vemos, es el título del dibujo, “Fillette”, que significa “chica”.
Tres mujeres para Picasso
Para Pablo Picasso (1881-1973), el dibujo también fue una práctica cotidiana, utilizada no sólo como apoyo para la preparación de sus obras. Pero además del dibujo, Picasso también hizo del grabado otro medio de expresión de gran importancia, como puede verse en Tres desnudos de pie y estudios de cabezas, de 1927, presente en la exposición.
En esta pieza se aprecian tres figuras de pie, dos enfrentadas y una central que observa hacia el punto donde está el espectador. Las tres son mujeres, y parecen conversar sobre algún asunto de cierta seriedad. La figura central asume un rol conciliador y apoya sus brazos en los hombros de las otras dos figuras.
Un halo de sombra las rodea, sin embargo, partes de sus cuerpos aparecen despojadas de cualquier línea: son aquellas zonas a las que llega la luz. Picasso realizó las siluetas intercalando una serie de rayas finas, entrecruzadas de tal manera que conforman un cuadriculado. En la otra mitad del papel, el artista español ensayó rostros jóvenes, exceptuando uno solo: un hombre barbudo y desalineado. Los otros nueve rostros son casi aniñados y rozagantes.
La España eterna de García Lorca
En el caso de Federico García Lorca (1898-1936), el papel fue un soporte fundamental para mostrar otra faceta de su personalidad artística, tal como lo demuestra su pequeño Paisaje, realizado en la hoja de un cuaderno de notas, presente en la exposición.
“La tarde equivocada se vistió de frío. Detrás de los cristales, turbios, todos los niños, ven convertirse en pájaros un árbol amarillo”, escribió Federico García Lorca en uno de sus poemas, también llamado Paisaje.
La muestra del Malba incluye un dibujo del poeta, en tinta marrón. Los trazos de Federico no se ven como las experimentadas líneas de Daumier o de Picasso. Sin embargo, este dibujo se identifica plenamente con el acento hispánico de todas sus poesías. “La tarde está tendida a lo largo del río.
Y un rubor de manzana tiembla en los tejadillos”, seguía el poeta. Sin dudas, su España natal, la obsesión por calles empedradas, fuentes, aljibes, tejados y amores, se reflejan no solo en su poesía, sino que también están presentes en sus dibujos.
El terror, según Ensor
Al belga James Ensor se lo identifica usualmente con el expresionismo y el surrealismo. Sus dibujos, grabados y pinturas recuerdan por sus atmósferas misteriosas y tenebrosas a los cuentos de Edgar Allan Poe. De hecho, el grabado realizado por medio de aguafuerte con punta seca, de 1904, Les péchés capitaux dominés par la Mort, que significaría Los pecados capitales dominados por la muerte, grafica lo espeluznante, el terror y el infierno. En este caso Madame la Mort, ícono de representación clásico a lo largo de la historia del arte, no es una bella mujer, sino un esqueleto alado, cuya calavera desdentada rige sobre los siete rostros que representan cada uno de los siete pecados capitales: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia. El observador se pregunta qué pecado representará cada uno de esos perturbados rostros.
Los aficionados de Daumier
Les amateurs d’estampes realizado por medio de tinta y aguada sobre papel muestra a dos coleccionistas de estampillas que miran con atención algunos de los ejemplares que atesoran en un gran álbum. La luz entra por el lado izquierdo de la imagen, aunque las sombras ocupan más del cuarto superior izquierdo. Este efecto de claridad superficial y oscuridad de fondo confiere una acabada sensación de profundidad. En el frente, los dos coleccionistas. Ancianos con bigotes y calvicies, en la oscuridad del cuarto, evalúan el valor de tal o cual estampilla. Aunque no se observa ni pipas ni cigarros, los dos cuerpos están rodeados de líneas ascendentes que se asemejan a lentas volutas de humo.
Esta pieza del caricaturista, pintor, dibujante y escultor francés Honoré Daumier atrapa las tranquilas horas de estos dos personajes, que nos provocan similares preguntas a la Fillete de Matisse.
El origen de la colección
En Argentina, entre fines del siglo XIX y la primera mitad del XX, un gran número de coleccionistas se interesó por las obras sobre papel. “La preferencia por la obra sobre papel visible en el coleccionismo activo durante la primera mitad del siglo XX no marcaba simplemente la elección de un soporte físico, sino la predilección por un modelo visual singular. Buenos Aires mostraba una cultura del papel que en el campo artístico se manifestaba a través del gusto por los grabados y dibujos”, escribe Marcelo Pacheco, curador en jefe de Malba, en el ensayo Papeles europeos modernos, colecciones y coleccionistas porteños, incluido en el catálogo de la exposición.
Sin embargo, aclara que es difícil arriesgar una hipótesis acerca de sus preferencias. “En algunos podría pensarse en el factor económico como determinante. La obra sobre papel tenía un valor de mercado mucho más accesible que la pintura. Sin embargo, no es un argumento válido para todos los conjuntos;
es más, se muestra aplicable sólo a una minoría. (…) Las colecciones no se presentaban como el resultado de la falta de medios, sino como gestos de valoración del papel en sus más diversas manifestaciones. Sus decisiones destacaban el privilegio expresivo y conceptual del dibujo como huellas de ideas que traza el hacer artístico”, afirma Pacheco.
El curador destaca que “resulta interesante comprobar cómo en Italia, país donde se generaron movimientos vanguardistas en la primera mitad del siglo XX, las formas tradicionales del dibujo siguen siendo utilizadas por los artistas”. Esto puede observarse en varios de los trabajos que se incluyen en esta exposición: Estudio para una adoración de los pastores, de Felice Carena (1879-1966); Pareja (1943), de Carlo Carrà (1881-1966) –uno de los fundadores del movimiento futurista y mentor, junto con Giorgio de Chirico, de la pintura metafísica–, y Pensativa, de Felice Casorati (1883-1963).
“En el heterogéneo conjunto proveniente de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes, compuesto con artistas extranjeros, debe señalarse que muchos fueron los que abrieron caminos en los planteos plásticos y técnicos, facilitando la multiplicidad de expresiones que el arte de nuestros días nos brinda. Si exceptuamos el inmenso campo que hoy presenta el arte virtual, en la mayoría de sus expresiones el papel sigue desempeñando un lugar muy importante”, concluye Navarro.
Platos voladores y puños contra la pared 24/08/2011
Posted by Felicitas Casillo in Literatura.add a comment
En un mundo donde a los presos por fraude financiero no les alcanzarían ni tres vidas para cumplir las condenas de los jueces, ¿para qué aclararlo?, la poesía parece inútil.
Por Felicitas Casillo,
Vivir en los extremos 23/08/2011
Posted by Felicitas Casillo in Artículos, Entrevistas, Naturaleza.add a comment
Por Felicitas Casillo. Publicado en Revista ADN, Agua y Medioambiente.
Entrevista con el Embajador Australiano en Buenos Aires, John Richardson.
Las recientes inundaciones en Australia sucedieron a la sequía de los últimos meses. El país vive entre la escasez y las lluvias torrenciales, preocupado por el cuidado de sus recursos hídricos y por la prevención de catástrofes.
Un deporte de orillas y recuerdos 20/08/2011
Posted by Felicitas Casillo in Artículos, Deportes, Naturaleza.add a comment
Por Felicitas Casillo, publicado por Diario Tiempo de Otros Tiempos.
La pesca con mosca propicia un contacto único con la naturaleza. La devolución de los peces al agua asegura la continuidad de las especies y permite al pescador no dañar los ecosistemas. En la Argentina existen múltiples destinos donde es posible practicar este deporte y vivir momentos inolvidables.
“Estar solo, pero sin soledad”, así describía la pesca con mosca Mel Krieger. Este pescador norteamericano, fallecido en 2008, impartió cursos en todo el mundo sobre fly cast y escribió varios libros. Krieger sabía como pocos la experiencia única que significa adentrarse en el agua, en silencio y expectante, y comenzar ese paciente pero prometedor ejercicio de lanzar la línea sobre la superficie, una y otra vez, hasta que se sienta el pique como una sucesión de rápidos y nerviosos tironcitos o tirones- dependiendo del tamaño de la presa que se haya tenido la suerte de pescar.
Los métodos que dieron lugar a la pesca con mosca son muy antiguos. Los macedonios habrían utilizado materiales como cuero, plumas y pelo para fabricar señuelos, pero claro que estos atisbos tenían bastante poco que ver con lo que hoy día se practica. Se sabe que en Europa, alrededor del siglo XVI, los pobladores que vivían a las orillas de lagos y ríos pescaban también con estas “imitaciones”. En ese entonces, el hilo, trenzado con pelo de caballo, estaba atado a la punta de la caña y no podía recogerse al no existir ni pasadores y ni carretes.
Una de las indudables cunas de la pesca con mosca es El Reino Unido, donde es practicada con dedicación y esmero. Cada detalle responde a una tradición cultivada por apasionados pescadores. Uno de los momentos más significativos de la historia de este deporte, ocurrió cuando luego de la Guerra Civil, Izaac Walton, escritor que había nacido en 1593 en un pueblo cerca de Stafford, decidió dejar su trabajo y dedicarse a la literatura y a la pesca. Entonces escribió su gran obra The Compleat Angler, el libro más conocido y más apreciado de toda la literatura referida a la pesca con mosca. Este libro retrata el espíritu de un deporte que no solamente implica la acción de pescar, sino que incluye los tiempos previos y posteriores a las visitas a los ríos, y las charlas y reuniones con amigos: un continuo compartir de una pasión por la vida minúscula de la naturaleza.
En la Argentina, esta modalidad se consolidó durante la primera mitad del siglo XX. El argentino Jorge Donovan fue uno de los principales protagonistas en este proceso. Durante un viaje a Canadá, pasó por Nueva York, y visitó una tienda de pesca muy conocida en la ciudad. En el local se encontró con otro pescador, con el que inmediatamente hizo amistad. Este hombre era Joe Brooks, uno de los grandes nombres del fly fishing. Invitado por Brooks, Donovan visitó la casa de su amigo, en Isla Morada, Florida. Más tarde, en febrero de 1955, el norteamericano vino a la Argentina, y conoció a los amigos de Donovan: José Evaristo Anchorena, más conocido como Bebe y el príncipe Charles Radziwill, entre otros.
Durante aquellos años, la Patagonia era un sitio todavía silencioso y apartado, muchas zonas permanecían inexploradas y los lagos y ríos eran una tentadora promesa. Con el paso de los años, la pesca indiscriminada golpeó muchas zonas y según los expertos es necesaria una pesca cuidadosa para preservar las especies.
De nuevo al agua
La pesca con mosca es quizás de los estilos de pesca la más amigable con el medio ambiente. Y de ninguna manera es comparable con la caza tradicional, porque en el fly fishing ejerce una seducción más que un impacto contra la presa.
A partir de la década de los ochenta, principalmente, se acostumbra lo que los ingleses llaman catch and release, esto es, devolver los peces al agua. Este hábito es muy recomendable, ya que permite a los amantes de la pesca seguir realizando la actividad sin perjudicar las especies. Además, se aconseja utilizar anzuelos con una rebaba no demasiado pronunciada, para que el animal no sufra lesiones en el maxilar.
También se recomienda que desde el momento del pique hasta que se lo extrae finalmente del agua no transcurra tanto tiempo, ya que de esa manera se agotarían sus fuerzas.
Cuando por fin lo saque del agua, sujete al ejemplar de tal forma que no lo lastime, nunca con ganchos o plásticos y jamás lo sujete de las agallas, ya que estos son sus órganos respiratorios. Para quitarle el anzuelo se recomienda tener unas pequeñas pinzas, que se venden en cualquier tienda especializada. Este proceso debe durar unos pocos minutos. Para un pez, estar fuera del agua, es lo que a un ser humano sumergirse sin tubos de oxígeno. No podrán resistir mucho y finalmente se ahogarán.
Por último, para devolverlo, debe tomar al pez con las dos manos, sumergir su cuerpo en el agua hasta que el pez tome impulso y mueva su cuerpo para nadar. Si está en un río se recomienda realizar la devolución contra la corriente, de esta manera recibirá agua con más oxígeno.
En el caso de que los peces tengan espinas en sus aletas dorsales, se pueden utilizar guantes o una tela húmeda para sujetarlo.
Destinos en todo el país
En la Argentina, este deporte puede practicarse en los ríos y lagos de diferentes provincias, incluso en la costa Atlántica.
A lo largo de toda la Patagonia existen múltiples destinos donde es posible pescar con mosca. El Río Ewan y la laguna Bombilla, en Tierra del Fuego; el Río Bonito, la Laguna Blanca, Filo Hua Hum, Caleufú, Quemquemtreu, Collón Curá, Malleo, Chimehuín, en Neuquén en Neuquén; el Río Gallegos y Río Santa Cruz, en la Provincia de Santa Cruz, y los ríos Limay y Manso, en el Parque Nacional Nahuel Huapi.
Córdoba también es una provincia donde se puede practicar la pesca con mosca de truchas en los muchos arroyos y ríos de Traslasierra, Calamuchita y Pampa de Achala. En el litoral, en las Provincias de Entre Ríos y Corrientes pueden pescarse dorados, una especia atractiva y bastante más agresiva que la trucha. Se pueden visitar los ríos Paraná y Corrientes, y embarcarse para encontrar las mejores corrientes y posones. También es recomendable pasar por el Lodge Hambaré y Los Laureles.
Otras provincias para tener en cuenta son Mendoza, Santiago del estero y la Provincia de Buenos Aires, sitios en los que la variedad de íctica representa un exótico atractivo para el pescador con mosca.
Cañas, líneas y nudos
Una de las preguntas más comunes con respecto a la pesca con mosca es acerca de qué equipo utilizar. También se cree que por su precio este deporte es inaccesible, preconcepto que no es cierto, ya que más allá de que existan equipos de alto valor, pueden adquirirse, sobre todo para principiantes, cañas, carretes y líneas no demasiado caras.
La caña, línea y carrete pueden combinarse de forma casi ilimitada, por lo que conviene comprar un equipo balanceado estándar, no demasiado especializado, para que sirva en distintos contextos de pesca. El número de la caña conviene ser medio, 4, 5 o 6, las cañas inferiores suelen funcionar para una pesca delicada, sin condiciones adversas de clima. Este tipo de cañas son ideales para pequeños arroyos donde no es necesario lanzar la línea demasiado lejos. Las cañas de mayor tamaño son propicias para grandes ríos o incluso, el mar. Los carretes deben acordar en número con la caña, para que puedan cargar la línea que se les aplique.
Las líneas no son menos importantes a la hora de la elección, porque la mosca no posee peso como para apoyar el lanzamiento, y se requiere de una línea especial, que permita proyectar a la distancia y con precisión el sitio que se desea colocar la mosca. Es por ello que las líneas para la pesca con mosca, también conocidas como “cola de ratón”, deben ser seleccionadas y utilizadas con conciencia. A grandes rasgos, las líneas de hundimiento o de flote serán utilizadas dependiendo de qué mosca utilizará el pescador, entre otras cosas.
Muchos experimentados y principiantes se topan con el problema de realizar un líder eficiente. El líder es el segmento final que une la mosca con el resto del equipo. Es el eslabón más delicado y por tanto, el más relevante de considerar. No solo es relevante el material y el grosor de los hilos utilizados, sino que también deben aprenderse algunos nudos que le darán consistencia y flexibilidad.
Moscas, una historia de seducción
Como el nombre de este deporte lo indica, las verdaderas protagonistas de esta aventura son las moscas o señuelos, que son atadas por profesionales e implican un riguroso estudio del alimento usual de los peces, así como también de los colores y formas que los atraen.
Existen diferentes tipos de moscas y no todas son imitaciones de insectos, algunas emulan peces pequeños, cangrejos, ratoncitos y hasta pichones de aves acuáticas.
La mejor respuesta a la pregunta de qué mosca utilizar se resuelve conociendo la situación en que se encontrará el pez cuando muerda el señuelo. Si se está alimentando en la superficie del agua de presas que caen, entonces se utilizarán moscas secas. Pero también pueden usarse otras para situaciones diversas, como moscas húmedas, ninfas, streamers y terrestres. Algunos peces tienen predilección por determinados colores, por lo que los diferentes tipos de moscas son indicadas especialmente para cada una de las especies.
Atar moscas propias es una experiencia gratificante. Aunque también pueden adquirirse los señuelos en las tiendas de pesca. Seleccionar los colores y materiales para recubrir un anzuelo es comparable a elegir vestidos para una ocasión especial.
El montaje de moscas artificiales requiere de ciertos elementos, tanto materias primas como son anzuelos, plumas, pelos y otros elementos, así como de herramientas que permiten la manipulación de estos materiales para formar el cuerpo de las moscas.
Con respecto a los anzuelos, el tamaño se define con un número par, inversamente creciente (mientras mayor el número, menor el tamaño del anzuelo). Aunque hoy en día se ofrece una gran variedad de herramientas, diseñadas para facilitar las tareas más específicas dentro de la actividad de atado de moscas, son seis los utensilios más solicitados por los atadores de moscas.
La primera de ellas es la Prensa de Atado, que sirve para sujetar el anzuelo mientras se confecciona el cuerpo del señuelo. El Portabobinas, por su parte, también representa una gran comodidad. Su función esencial es permitir una manipulación cómoda del hilo que se enrolla sobre el anzuelo. En tercer lugar, no pueden faltar las Tijeras, la herramienta más útil, esencialmente dedicada a eliminar y recortar sobrantes de materiales aplicados sobre el anzuelo. Las Pinzas de Hackle significan también una gran utilidad, ya que muchas plumas, especialmente aquellas que son pequeñas, no son fáciles de sujetar con los dedos. Para ello, estas pinzas sujetan la pluma que usualmente terminará siendo enrollada alrededor del anzuelo. Otra herramienta imprescindible es el Finalizador: el nudo final de la mosca es, en ocasiones, difícil de lograr, en especial en patrones muy pequeños. El finalizador permite plegar el hilo y terminarlo en nudo. Por último, es recomendable utilizar un Emparejador de Pelo, que consiste en un simple tubo, hueco y abierto por ambas puntas, con una base firme que permite emparejar fibras de pelo grueso, como el pelo de ciervo. Para comenzar en el atado, es conveniente contar al menos con los primeros cuatro implementos, que permitirán cubrir el gran porcentaje de las situaciones de aprendizaje. Es razonable postergar la adquisición de los otros dos para una etapa de atado algo más avanzada.
Imágenes agradecimiento: Estancia Arroyo Verde
Figuras en la profundidad 20/08/2011
Posted by Felicitas Casillo in Artículos, Arte, Naturaleza.add a comment
Por Felicitas Casillo, publicada por Revista Mustique.
Cultivo de corales y estatuas bajo el agua: el Museo Subacuático de Arte de Cancún es la síntesis perfecta entre la conservación medioambiental y la creación artística.
A pocos minutos de sumergirse, los buzos divisan varias siluetas. El silencio es total, exceptuando el zumbido del agua y las burbujas de la respiración. En medio de la penumbra submarina, las formas parecen a primera vista antiguas estatuas o las ruinas de un naufragio. A medida que continúan nadando, aparecen más figuras de piedra entre la luz azulina. Un hombre que mira televisión y come papas fritas, una mujer con un odre y montones de otras personas de pie. Expresiones estáticas, alegres, tristes, pensativas, serias: bajo el agua, cubiertas de corales. Un mundo que parece haber sido sumergido repentinamente permanece ante la azorada mirada de los visitantes.
No es un naufragio. La obra se llama Evolución silenciosa y es parte de un parque escultórico con 200 esculturas en los arrecifes naturales del Parque Nacional Costa Occidental de Isla Mujeres, Punta Cancún y Punta Nizuc.
Los responsables de este proyecto, al que bautizaron genéricamente con el nombre de Museo Subacuático de Arte (MUSA), son el Dr. Jaime González Cano, Director del Parque y el Lic. Roberto Díaz Abraham, Presidente de Asociados Náuticos de Cancún (ANC).
La idea original fue lograr conservación y atractivo turístico al mismo tiempo. El Dr. González Cano concluyó, a partir del estudio de impacto ambiental, que era posible colocar más de 1.000 estructuras artísticas en 13 áreas cercanas a los diferentes arrecifes naturales dentro de las más de 8.000 hectáreas que comprende el Área Natural Protegida a su cargo.
Una vez delimitada la zona, los organizadores buscaron a alguien que pudiera realizar el proyecto y entonces dieron con el artista Jason de Caires Taylor. A mediados de 2008 lo invitaron a Cancún. De esta manera comenzó la fabricación e inmersión de 400 piezas hechas de concreto alcalino con estructura interna de varillas de vidrio.
Jason empezó a trabajar en Puerto Morelos a finales de 2009, en un edificio que le facilitó el Centro Regional de Investigaciones Pesqueras (CRIP). El edificio había estado abandonado durante más de 10 años, sin embargo, Jason lo adoptó como su estudio, y ha finales de 2010 terminó con el plan de inmersión.
El artista
Fue criado en Europa y Asia, su padre es inglés y su madre, guyanesa. Ambos cultivaron la pasión por la exploración y los descubrimientos. Jason nació en Inglaterra, pero pasó gran parte de su niñez en los arrecifes de coral de Malasia, donde desarrolló un profundo amor por el mar y una fascinación con el mundo natural.
Durante varios años trabajó como instructor de buceo en distintos lugares del mundo. Fue así que desarrolló un profundo interés por la conservación, naturalismo subacuático y fotografía. Este vínculo con el océano permanece constante en la vida de Taylor.
En su adolescencia, Jason se dedicó al grafitti, por medio del cual descubrió la relación del arte con el ambiente. Otra de las cuestiones que le apasionaba era el lugar que ocupaban las obras creativas en el espacio público.
En 1998 Jason se graduó en el Instituto de Arte de Londres con especialidad en escultura y cerámica. Después, en la Catedral de Canterbury aprendió técnicas tradicionales de talla en piedra, mientras que cinco años de trabajo en diseño de escenarios e instalaciones de conciertos lo expusieron a grúas, máquinas, logística y realización de proyectos a gran escala.
Su reputación internacional se confirmó en Mayo de 2006, cuando creó el primer parque subacuático de esculturas en Granada, Indias Occidentales. Finalmente, a partir de 2009, Jason de Caires Taylor es director artístico del Museo Subacuático de Arte (MUSA) en Cancún, México.
“Todos fuimos originados en el mar, y creo que los humanos tenemos un deseo intrínseco, una fascinación por regresar”, comenta.
Conservación
Cancún es” un destino turístico indiscutido. La cuota anual de 750.000 visitantes a las aguas del Parque Marino convierte a MUSA en un espectáculo requerido y comentado.
Sin embargo, no solo el afán turístico motivó al equipo de MUSA. En la zona del Parque, desde hace varias décadas se han perdido más del 40% de los corales naturales y los cientí!cos predicen una pérdida permanente del 80% para el año de 2050. La principal causa de la desaparición de los bancos de corales son la sobre pesca, el exceso de visitantes y el embate de huracanes y tormentas.
Solamente del 10 al 15% del lecho marino tiene el sustrato suficiente para permitir que el arrecife se forme naturalmente. Para incrementar el número de arrecifes en estas áreas, se crearon recientemente bancos artificiales; con materiales resistentes, seguros y ecológicamente amigables.
El trabajo de Taylor muestra una solución práctica para la degradación de los arrecifes. Además, posibilita que los visitantes puedan acercarse, conocer el desarrollo de los corales, además de disfrutar de las estatuas de Jason.
Los moldes de las estatuas fueron tomados de personajes de todo el mundo, predominantemente mexicanos, y de una amplia gama de sectores de la sociedad. Además, los rangos de edades varían desde Rosario (85 años) hasta Santiago (4 años), y todos los personajes tienen diversas ocupaciones (contador, maestra de yoga, pescador, estudiante, acróbata, carpintero y guardaparques). Los materiales con los que se realizaron fueron cemento, arena, grava, micro sílica, varillas de fibra de vidrio y coral vivo. Sobre las 400 figuras de tamaño natural se han practicado orificios en los que pueden reproducirse y crecer los corales.
Fusión entre arte público y conservación ambiental a gran escala. Evolución silenciosa significa un avance en el concepto de arte: la estética y la creatividad se llevan bien con la toma de conciencia.
Chimichurri: una historia de mala pronunciación 20/08/2011
Posted by Felicitas Casillo in Artículos, Gastronomía, Historia.add a comment
Por Felicitas Casillo.
Pero a quién le importa la pronunciación, cuando el sabor es excelente. Online Baires les cuenta cómo nació el adobo que amamos los argentinos. Al final, proponemos una receta para este domingo.
Hay quienes lo preparan con rito y mito. Con rito, porque pican los ingredientes milimétricamente, y con mito, porque generalmente se practica alguna receta de abuela acriollada, que tenía clarísimo esto de proporcionarle sabor a la carne. Damas, caballeros, con ustedes el chimichurri, esa salsa argentina que hasta cuando la nombramos- será por su nombre sonoro, con tanta ‘ch’ y ‘r’- nos hace chirriar la boca y despertar el apetito. Pero, ¿cuál es el origen del manjar? ¿A quién echarle la culpa de este vicio dominguero?
Repasemos la historia, que en libros polvorientos o venerables memorias canosas, suele darnos muchas respuestas. Al parecer, a mediados del siglo XIX, llegó a la Argentina un comerciante inglés, llamado Jimmy Curry. El personaje en cuestión pretendía importar carne al Reino Unido. Recordemos que por aquellos años se vivía en nuestro país el auge del llamado “Modelo Agro Exportador”, que se basaba en la exportación de cereales y productos primarios derivados de la ganadería. El transporte de carne se vería propiciado años más tarde, a fines del siglo XIX, con la creación del frigorífico. Pero cuando Don Curry arribó a las pampas, la carne solamente podía comprarse como tasajo, es decir, como cortes conservados en sal.
Durante una de sus recorridas por la Provincia de Buenos Aires, el inglés llegó a una estancia de Cañuelas. Sería ya la media mañana, pero como se estila en el campo, donde los peones se levantan incluso antes de los primeros albores del día, ya estaba encendido el fuego para asar unos churrascos. El inglés quedó fascinado ante el espectáculo de las parrillas y el exquisito aroma de la leña y la carne asada. Cuando preguntó con qué acompañaban semejante banquete, los peones, arremangados y con los facones en mano, le respondieron que con nada más que pan.
Ni lerdo, ni perezoso, ni tampoco zonzo, Jimmy pidió algunos ingredientes y rumbeó para unos troncos que servían como asientos. Allí, picó ajíes, tomates, cebollas y ajos. A estos, les agregó algunas especias, como orégano, romero y tomillo. Finalmente, sumó agua tibia y sal y mezcló todo en un jarro. Los peones miraban pasmados cómo el gringo chorreaba la salsa sobre la carne, y cuando la probaron, la receta los conquistó de una vez para siempre.
Pasaron los días y Jimmy Curry se volvió a sus pagos, allende el Atlántico. En las parrillas de aquella estancia de Cañuelas perduró por varios días el olor de la particular mezcla, y después de un tiempo, alguno propuso preparar el adobo que había hecho aquel hombre rubio, venido de tan lejos y que hablaba tan raro. Como no sabían el nombre, los gauchos comenzaron a llamar a la salsa con el nombre del inglés, pero como tampoco sabían pronunciarlo, comenzaron a decirle chimi – churri, que más o menos, si no nos ponemos exigentes, suena parecido al nombre del caballero en cuestión.
Así nació – o así se comenta que nació- nuestro adobo preferido para el asado del domingo. Y esto, amigos, es creer o reventar, pero no sin antes picar unos cuantos ingredientes. Aquí va una receta tentativa que me ha llegado de familia. A diferencia de otras, los ingredientes son frescos, con excepción del orégano y la pizca de pimienta.
Pique una cebolla o dos- dependiendo del tamaño de las mismas y del hambre de los comensales. Agregue dos o tres dientes de ajo, también finamente picados. Si quiere lograr un sabor un poco más suave, sumerja el ajo y la cebolla picada en agua caliente durante unos instantes y luego escurra y coloque en un frasco. Llene el frasco con agua hasta la mitad. Llene luego un tercio del frasco con aceite de oliva – ¡benditos italianos!-, y agregue otro tercio de vinagre. Cierre el recipiente y sacúdalo para que se mezcle. Añada una pizca de sal y pimienta, y deje reposar. Por otro lado pique en trocitos muy pequeños un morrón y un ramito de perejil. Agréguelos al frasco y por último añada orégano seco. Cuantas más horas pasen del momento de preparación hasta que se lo pruebe, el preparado tendrá mejor sabor. Aconsejo preparar el chimi un par de días antes del asado.
¿Tu casa es verde? 08/03/2011
Posted by Felicitas Casillo in Artículos, Naturaleza.add a comment
Por Felicitas Casillo, publicado en Revista ADN Agua y Medioambiente.
Los proyectos de urbanizaciones sustentables son cada vez más populares en el mundo y pueden adaptarse a las circunstancias sociales y económicas de cada país. Los materiales de construcción no son caros, pero las “eco-construcciones” requieren de una rigurosa planificación.
En el año 2030, un 60% de la población mundial vivirá en áreas urbanas, según el informe de la Organización de las Naciones Unidas sobre el Estado de las Ciudades del Mundo. Los principales retos son y serán el suministro de agua, de alimentos, de sistemas de transporte, de eliminación de residuos y la amenaza de la flora y de la fauna. Ante esta perspectiva, no parece remota la necesidad de crear áreas urbanas no contaminantes para la vida humana del futuro.
Afortunadamente, existen numerosos casos de espacios urbanos sustentables, y desde 1983 las Naciones Unidas cuentan con la Comisión Mundial del Medio Ambiente y el Desarrollo.
Eco-arquitectura para todos
La clave de los proyectos de arquitectura sustentable consiste en que los edificios no irrumpan en un medioambiente ya dañado. De la forma más eficiente posible, las “construcciones verdes” buscan adoptar las últimas tecnologías, satisfacer los aspectos funcionales y las necesidades humanas y lograr edificios estéticos que armonicen con la naturaleza.
Como la mayor organización internacional del mercado mundial de construcción ecológica, el World Green Building Council (WorldGBC) es la voz colectiva de numerosos países e involucra consejos de construcción ecológica en estados de todo el mundo. Jane Henley, Director Ejecutivo del World GBC, considera que los proyectos de urbanizaciones ambientales deben adaptarse a las necesidades y características de cada lugar: “La edificación sustentable se está realizando en los mercados maduros, como los Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Canadá, pero en los países en desarrollo el cambio al verde debe equilibrarse con las legítimas aspiraciones de millones de personas que todavía no tienen acceso a electricidad, agua potable o a una vivienda adecuada.”
Brad Pitt también es verde
Durante 2010, el American Institute of Architects (AIA), incluyó en su “top ten green proyect” una construcción ideada por el estudio KieranTimberlake, con base en Philadelphia. La construcción, llamada “Special N° 9 House”, es uno de las treinta modelos de edificios diseñados por prominentes estudios para Make It Right. Esta organización, que fue fundada por el actor Brad Pitt, ofrece modelos de viviendas sustentables y estéticas, que además resistan las tormentas, para los residentes New Orleans. De esta manera, las condiciones particulares de cada zona, como pueden ser los feroces huracanes y las inundaciones, no escapan al desarrollo humano cuando la intención es acercar soluciones a una sociedad comprometida.
Otro caso de urbanismo no agresivo es “Ciudad Verde”, ubicada en el municipio de Soacha, en Bogotá. A lo largo de su historia, Colombia ha tenido que enfrentar problemas habitacionales, y sin embargo, según Jane Henley, este proyecto local es “un ejemplo de la ‘operación urbanismo verde a gran escala’, porque propone un equilibrio entre las zonas verdes y habitables”. Ciudad Verde tiene una superficie de 328 hectáreas: de ese total, 108 hectáreas están designadas para la construcción de más de 36.000 hogares de bajos ingresos.
Ladrillos ecológicos
Los materiales para construir viviendas sustentables dependen de los recursos naturales de cada zona y la medida en que éstos sean o no renovables. Sin embargo, existen materiales que globalmente han sido aceptados como ecológicos: el ferrocemento – finas mallas de acero cubiertas por cemento-, la madera de pino y de eucalipto, las cañas bambú, el aluminio, los ladrillos de barro cocido, las construcciones con cal y el cemento puzolánico – mezcla de un material conocido como puzolana y cal hidratada.
Por otra parte, los costos de mantenimiento de este tipo de construcciones suelen ser menores, gracias a una minuciosa planificación previa. Para Scott Muldavin, Fundador y Director Ejecutivo del Green Building Finance Consortium, las “eco ciudades” deben incluir alianzas a nivel social, empresarial y gubernamental: “Las fuentes de financiamiento y los políticos son muy adversos al riesgo, y la financiación de proyectos en estas zonas urbanas es aún más crítica que para las inversiones inmobiliarias tradicionales. Por eso, debemos considerar condiciones especiales de financiación.”
Con respecto a los costos, Jane Henley, por su parte, es optimista: “Como con cualquier cosa innovadora, estos nuevos métodos y materiales a veces pueden tener un costo adicional más alto al principio. A medida que estas prácticas y métodos se vuelvan más comunes, los precios tenderán a bajar.”
Pioneros sustentables
El termino “construcciones sustentables” surgió del informe “Nuestro futuro común”, que la primer ministro noruega Gro Brundtland presentó en la 42a sesión de las Naciones Unidas en 1987. “El desarrollo es sustentable cuando satisface las necesidades de la presente generación sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para que satisfagan sus propias necesidades”, definió entonces Bruntland.
Desde entonces, Suecia, Noruega, el Reino Unido, los Estados Unidos y Australia han sido algunos de los pioneros en este tipo de construcciones. Al principio, pequeños grupos familiares comenzaron a intentar utilizar casas con materiales reciclados, incorporando paneles solares, jardines donde producir alimentos, sistemas de cañerías no contaminantes, y sobre todo, sitos donde la vida humana armonizara con la naturaleza.
Más allá de los líderes indiscutidos en este tipo de arquitectura, Muldavin se refirió a la necesidad de no pensar los proyectos urbanos ambientales como exclusivos de países desarrollados: “Debe entenderse que la ejecución del concepto será diferente en cada país o área metropolitana en función de la infraestructura existente, el capital público, los recursos humanos, las necesidades y capacidades económicas, y la experiencia de los protagonistas. Pero sin ninguna duda, estos métodos serán beneficiosas en cualquier lugar donde se apliquen”, argumentó.
Volvernos verdes
Un edificio o ciudad no se transforma en sustentable de la noche a la mañana, y por lo general hace falta una concientización y educación en las prácticas ecológicas. Los expertos coinciden que una de las principales claves para tener en cuenta es la eficiencia energética, que implica poder captar la máxima energía solar y ahorrar el consumo de otras fuentes. Algunos de los métodos recomendados son la calefacción solar, el calentamiento solar de agua, la generación eléctrica solar, y los generadores eólicos.
Así mismo, es usual que las eco-construcciones tengan una planificación estratégica de las ventanas con doble vidriado hermético, para iluminación y retención de calor, y cuenten además con tanques para el calentamiento de agua por medio de la acción solar. El hormigón, el adobe, la mampostería y los ladrillos comunes, dispuestos en paredes o doble paredes se suelen utilizar para la aislación térmica. En cambio, en las zonas cálidas, la principal preocupación es la refrigeración de los edificios, que se logra por medio de techos aislantes, la ventilación inteligente y las cubiertas para ventanas.
Una familia que habite en una vivienda ecológica deberá también solucionar el problema de los residuos. Se aconseja la separación de orgánicos e inorgánicos, diferenciando estos últimos entre plásticos, vidrios y metales. Con algunos deshechos de la cocina, como cáscaras, frutas, restos y huesos pequeños, se aconseja realizar “compost”- sitio donde se descomponen elementos orgánicos de origen hogareño- y reincorporarlo a la tierra como abono.
Por otra parte, el tratamiento de las aguas grises, proveniente de duchas y lavabos, se realiza en tanques especiales, que permiten la reutilización. El agua de lluvia puede recolectarse mediante tanques emplazados en los jardines, y puede ser utilizada para limpieza de patios y riego.
Camerún a fuego lento 02/01/2011
Posted by Felicitas Casillo in Artículos, Gastronomía.add a comment
Por Felicitas Casillo, publicado por Revista Quilombo.
Fotos: Diego Di Carlo.
Se llama El Buen Sabor y ofrece platos de origen africano. Ubicado en Camargo 296, Villa Crespo, uno de los barrios más comerciales de Buenos Aires, el restaurante es un proyecto del chef camerunés Maxime Tankouo. Con él conversamos.
Un rato antes de cada mediodía, las mesas se cubren con mantelitos blancos, las sartenes comienzan a chirriar, y las ollas profundas, a humear. No es cuestión de apresurarse, a cada plato se le deben respetar los minutos, incluso las horas de cocción. Las comidas de El Buen Sabor necesitan un tiempo propio para desarrollarse y una mano paciente que conozca los detalles de las recetas africanas. El encargado de combinar los ingredientes es Maxime Tankouo, el chef autodidacta dueño del restaurante, “un paisano moreno”, como él llama a la gente de su país.
Con marcado acento francés, Maxime recuerda cómo llegó desde Camerún a la Argentina, en 2003. “Primero vine a visitar. Estuve seis días y la ciudad me fascinó. Entonces me dije que quería volver para conocer mejor y, cuando volví, ya no me fui”, comenta, sentado tranquilamente en una de las mesas del restaurante.
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¿Cómo empezaste a cocinar?
No estudié cocina pero en mi tierra siempre cocinaba para mi familia. Cuando llegué a la Argentina puse primero un locutorio, aunque yo quería llevar adelante un proyecto que representara mi cultura, que mostrara qué es África. Entonces pensé en la cocina y tuve muchos amigos argentinos que me ayudaron, porque cuando en los cumpleaños yo cocinaba les encantaba lo que preparaba. Sabía que tenía mano y además no pensaba volver a Camerún donde la situación no era buena.
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Entonces abriste El buen sabor…
Sí, y no fue fácil. Pero una mañana me levanté y me dije que tenía que decidirme. Busqué un lugar tranquilo, antes que nada, para asegurarme que a la gente le agradara este proyecto. Encontré lo que buscaba y ¡manos a la obra! Fue muy lindo porque, después de un tiempo, pude formar a mis ayudantes y les enseñé las preparaciones.
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¿Cómo describirías la cocina de Camerún?
Es una comida muy sabrosa, que requiere mucho tiempo de cocción y debe ser muy condimentada. Eso no significa que te moleste porque sea picante: los condimentos sirven para mantener el sabor de las recetas originales. Pero si venís a El Buen Sabor y no querés comer picante podés pedir el plato como quieras. Están todas las opciones. Yo definiría al restaurante como un lugar familiar y cultural, donde podés probar platos de Camerún y de otros sitios de África. Con respecto a la cocina, todo el continente tiene muchas coincidencias en lo que se refiere a materias primas y a cocción. No hay que olvidarse que antes de la división de África, las tribus no tenían territorios estáticos.
Maxime cruza las manos sobre la mesa y mira de reojo el televisor del rincón. Hace poco tiempo, mientras se jugaba la copa del mundo, los porteños venían especialmente al restaurante a probar el menú que Maxime había planeado para la ocasión.
“El plato especial para el mundial se llamó “koeksisters”, es un postre sudafricano: consiste en tres unidades de masas dulces trenzadas. Antes, podés pedir un “bobotie”, o pastel de carne, o pescado a la parrilla, o una ensalada de chauchas, de palta, una salsa de acelga, un frito de porotos. Más o menos comer con postre te sale $50. Lo importante es que todas las recetas son auténticas, los porteños pueden conocer cómo se come realmente en nuestro continente”, cuenta el chef.
Desde la cocina le avisan a Maxime que las mandiocas, las bananas y los porotos están ya listos para la sartén. El cocinero asiente y comenta que, con respecto a la cocción, las recetas de Camerún son muy particulares, distintas a las de otras culturas. “El fuego lento es mi aliado para que cada ingrediente libere su sabor al máximo”, dice y agrega: “Además, las cocciones no son simples. Por ejemplo, el frito de porotos no es sencillamente arrojar los porotos al aceite hirviendo. Primero se freirán los puerros, la cebolla, el jengibre. Después los porotos, ya hervidos, también se freirán pero no sólo en aceite, sino que se cocinarán también con los jugos de los otros vegetales. Hay que tener paciencia”.
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¿Cuál dirías que es tu especialidad?
Hay algunos ingredientes característicos que siempre utilizo, como el maní crudo y la salsa de maní. Los platos más típicos son el frito de porotos, el de acelga, el “director general”, que consiste en rodajas de banana fritas con pollo en cubos, una comida que se consume en la zona central de África.
La mayoría de los platos que incluyen carne pueden elegirse con pescado, ya sea corvina o brótola, carne vacuna o pollo. También ha entradas típicas: mandioca, batata y banana fritas.
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¿Qué postres ofrecen en El buen sabor?
Los postres africanos no son complejos. Allá no se consume tanto dulce como acá, los paisanos comen más que nada fruta como postre. Y eso ocurre en la mayoría de los países de África, por el clima y la producción local. Por eso, ofrecemos ensaladas de frutas con papaya, sandía, mango y ananá.
Lejos de África, en Buenos Aires, una ciudad también sureña pero de otro continente, el cocinero camerunés sueña con logros propios.
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¿Cómo te ves en el futuro? ¿Qué proyectos tenés?
Me gustaría crecer, abrir otra sucursal quizás. Pero mi ambición actual es terminar de ambientar el restaurante. Quiero que El Buen Sabor refleje nuestra cultura, que la gente cuando entre pueda decir “esto es África”. Voy paso a paso. Con una ilusión cada día. Ese es mi sueño.
El buen Sabor, Camargo 296, Villa Crespo. Miércoles y jueves, de 12 a 15 horas, y de 19:30 a 1. Viernes, sábados y domingos, de 12 a 16 horas, y de 20 a 2. + info: info@elbuensaborafricano.com.ar o llamar al 4854-8800.
Un negocio de líderes 02/01/2011
Posted by Felicitas Casillo in Artículos, Naturaleza.add a comment
Por Felicitas Casillo, publicado en la revista ADN agua y medioambiente.
Crece el número de países que potabilizan agua marina. Sin embargo, a pesar de los exhaustivos controles, los especialistas de las grandes empresas del sector opinan que siempre existe riesgo ambiental. Son incesantes los esfuerzos por encontrar maneras alternativas de generar agua apta para consumo humano con el mínimo impacto posible.
Las proporciones son contundentes. El 70% de la superficie del planeta está cubierto por agua. De ese total, el 97% es agua salada y se encuentra en los océanos. Del resto, un 3% es agua dulce, un 2%, hielo, y sólo un 1% se encuentra disponible para consumo humano.
Ante este panorama, la posibilidad de desalinizar el agua de mar resulta, al menos, una alternativa interesante. Sin embargo, el proceso no es sencillo, y presenta ciertas dificultades, entre ellas, el daño ambiental y el costo económico.
Durante el último siglo, y en particular durante la última década, el mundo ha sufrido una serie de procesos geográficos y demográficos que tuvieron un impacto dramático en el mundo del agua. Según Ran Kedem, Vicepresidente de la Israel Water Technology Initiative (IWTI), estos cambios fueron provocados por el rápido crecimiento de la población, el traslado a las ciudades, el aumento de consumo de agua per cápita, el calentamiento global, las sequías, la contaminación de las reservas acuíferas y el agotamiento de las reservas, entre otras causas. “Esta situación ha creado la necesidad de que existan grandes inversiones para financiar y gestionar la creciente demanda, pero al mismo tiempo se ha descuidado el mantenimiento de los actuales sistemas”, sostiene Kedem.
El desafío de la sal
Daniel Cohen es el Business Development Manager de Nitron, una compañía radicada en Israel, dedicada desde hace más de quince años al tratamiento del agua y de aguas residuales, al reciclaje y tratamiento de materiales orgánicos y desechos de construcción, y a la producción y suministro de energía y que cuenta entre sus clientes a la empresa nacional de agua de ese país. Según Cohen, “el arte de la desalinización consiste en determinar y combinar las tecnologías disponibles, para optimizar los costos y la calidad de la producción de agua”.
Este tipo de potabilización se convirtió en una solución accesible en aquellos casos en los que no hay disponibilidad de fuentes confiables de agua fresca. Cohen considera que los costos de inversión están lejos de ser la consideración más importante. De hecho, reitera que son los consumos químicos y eléctricos los costos operativos principales.
La principal ventaja de la desalinización consiste en proveer de agua potable a aquellos países que poseen costa marina y que tienen escaso acceso al agua dulce. A pesar de que hoy en día la prioridad en política sobre agua fue darle mayor importancia a las reservas subterráneas, en Estados Unidos, España, Australia, Chipre, los Emiratos Árabes e Israel, ya existen plantas desalinizadoras de agua marina.
Una de las empresas que de forma más exitosa ha implementado la desalinización es Mekorot, la compañía nacional de agua de Israel. Allí existen 31 plantas, principalmente en el sur, y más de tres mil instalaciones diversas a lo largo de todo el territorio del país. La compañía tuvo una primera etapa con respecto a estos tratamientos, desde 1965 a 1978. Durante este período fue construida la primera gran planta desalinizadora, para proveer a la ciudad de Eilat.
Lior Frumkes, VP Business Development de Mekorot, explica que la empresa se desempeña en dos ámbitos, el nacional y el internacional. “Esta compañía es la única en Israel que tiene una experiencia enorme en diferentes ámbitos relacionados con el agua: desalinización, extracción, tratamiento de aguas residuales, entre otros. No sólo nos abocamos a la desalinización, purificamos un 75% de las aguas residuales, y en los próximos tres años, esperamos poder tratar el 90% de las aguas residuales”. Frumkes considera que la desalinización representa un continuo desafío para la compañía, una exigencia de “24 horas” sobre los controles de calidad. “La desalinización puede provenir de aguas marinas o de aguas salobres de extracción; sobre este último campo, Mekorot también tiene vasta experiencia”.
La política de perfeccionamiento que emprendió Mekorot con respecto a los procesos de desalinización la han llevado, desde su creación, a cooperar en diversos proyectos internacionales. En este sentido, la compañía sostiene, incluso a través de su lema, que el negocio del agua es para líderes, por las muchas responsabilidades que implica. Conocimiento, experiencia operacional y soluciones prácticas son algunas de las principales virtudes con las que se define Mekorot. La empresa israelí cuenta con varios proyectos en la Argentina, entre ellos, una planta desalinizadora en la provincia de Río Negro y una planta de filtración en La Plata.
El proceso
El centro del proceso de desalinización está basado en la tecnología de “membrana de ósmosis inversa”. Por medio de esta tecnología se eliminan los llamados sólidos disueltos totales. Si se reducen aproximadamente en un 95% las sales presentes en el agua marina, se obtiene un resultado similar al agua potable común. La ósmosis inversa es un proceso por medio del cual el agua pasa a través de una membrana semipermeable, que retiene las sales. Una forma rápida de conocer la densidad de sales presentes en el agua consiste en medir su conductividad eléctrica.
El pretratamiento es determinante, por ejemplo, para maximizar la limpieza química y el reemplazo de membranas, por lo tanto tiene un impacto directo en el desempeño de la planta.
Existen tantos tipos de membranas como aplicaciones. Varían desde “alto rechazo” hasta “energía ultra baja” o “alto rechazo de boro”. El proceso de ósmosis inversa también puede ser construido con uno o dos pasos, dependiendo de los requerimientos del agua producida y de la temperatura y salinidad del agua marina. En la mayoría de los casos, un paso es suficiente para alcanzar los estándares de agua potable de la Unión Europea, especialmente en cuanto al contenido de boro (1 mg/L). Para alcanzar los rangos de boro de la Organización Mundial de la Salud (0.5mg/L), puede ser necesario un segundo paso, el proceso de remoción de boro.
El dispositivo de recupero de energía es el factor clave que determina los costos eléctricos de la planta. Debe ser cuidadosamente elegido sobre la base de los costos locales de energía y las políticas ambientales. Sobre este punto, Ran Kedem considera que el factor energético es una de las claves del proceso y sostiene que en la actualidad “las empresas del sector deben afrontar un creciente costo de los precios de la energía y la disminución de las fuentes de agua disponibles”.
Los pasos de post tratamiento o de pulido son requeridos para acondicionar el agua luego del proceso de membrana de ósmosis inversa. “La eliminación de salmuera puede ser un problema económico y ambiental en algunas áreas donde la flora y la fauna son sensibles al aumento de la salinidad del agua marina local”, explica Cohen, y agrega: “El proceso de eliminación de salmuera debe ser estudiado, diseñado y construido caso por caso”.
Impacto ambiental
Con respecto al riesgo de contaminación, Frumkes, de Mekorot, reconoce que trabajan continuamente con el Ministerio de Medio Ambiente, por medio del monitoreo digital, entre otras técnicas, para poder prevenir posibles casos contaminantes.
Por su parte, Daniel Cohen admite que si bien la tecnología y perfeccionamiento en la cadena de producción han minimizado el impacto, siempre existen riesgos: “La tasa de consumo de energía es muy alta. Por otro lado, las tasas de recuperación son muy bajas y esto ocasiona la eliminación de grandes cantidades de salmuera, que debe ser ubicada en sitios especiales, donde no vayan a impactar en los recursos medioambientales, ni en la flora y la fauna. Además, por lo general las plantas desalinizadoras toman tierras y playas valiosas”.
Como remate, Ran Kedem considera que la conservación del agua “es una actividad gratuita que resulta importante para disminuir la demanda nociva”, y sostiene que los Gobiernos y las comunidades “pueden y deben desarrollar estrategias de conservación de agua programadas.” Según Kedem, “la capacitación asegura las mejores prácticas profesionales en las empresas, además transmitir y asegurar el know how para el cuidado ambiental”.
Puré de abejas 17/07/2010
Posted by Felicitas Casillo in Literatura.add a comment
Acabo de publicar un pequeño libro de poesías que se llama Puré de abejas. Así se llama una de las poesías incluídas y así se llama el libro. En la página de este blog que se llama “Te tiro letra”, podrás ver la tapa. Se consigue en las librerías que cito abajo. Si sos mi amigo, me lo pedís y te lo regalo.
- Antígona: Corrientes 1555
- Antígona: Las Heras 2597
- Cúspide
- Crack Up: Costa Rica 4767
- Capítulo Dos: Galerías Pacífico
- Hernández: Corrientes 1436
- La cita: Charcas 3315
- Rodríguez: Cabildo 1849 local 4 y 6
- Yenny – El Ateneo
Un quilombo antes era otra cosa 17/12/2009
Posted by Felicitas Casillo in Artículos, Arte, Historia.add a comment
Por Felicitas Casillo, publicado en Revista Quilombo.
La canción del pueblo, por Emilio Pettoruti.
Aunque siga siendo una verdad que se mira de costado, el tango funda su origen en lo afro. Y esto puede verse en la muestra “La historia negra del tango” donde exponen una amplia variedad de documentos que dan cuenta del contexto social en el que se gestó este género musical. La exposición es en el Museo Casa Carlos Gardel (Jean Jaurés 735) y continúa hasta el 21 de mayo.
Esta muestra, a cargo del curador Norberto Pablo Cirio, rescata la relación que tuvo la población negra con el ritmo arrabalero. A través de una selección de instrumentos, artículos, fotos, partituras y demás objetos significativos, el visitante puede apreciar la síntesis que existió entre la cultura local y la afroamericana, especialmente, hacia finales del siglo XIX y principios del XX.
La música esclava
Los historiadores consideran que durante la colonia, los negros representaban un 30 % de la población. La mayoría de ellos trabajaba para las grandes casas de la aristocracia porteña y vivía en los barrios sureños de Monserrat, San Telmo y San Cristóbal. Con el tiempo, este grupo étnico se dispersó e instaló en diferentes puntos de la ciudad y de la provincia. Sin embargo, la última vez que se censó a la población africana en la Argentina fue en 1887, por lo tanto, hoy en día cualquier porcentaje al respecto es incierto. Algunos aventuran que significaría un 3 % de los habitantes del país, pero se espera que el censo 2010 sea el que arroje cifras exactas sobre el tema.
Desde la época colonial, entonces, los negros hicieron música. La mayoría de las veces, esos ritmos eran europeos y los aprendían durante las lecciones que se dictaban a los niños aristócratas. Las casonas del siglo XIX eran amplias pero conectadas, por lo tanto, los acordes que resonaba en los salones llegaban hasta los patios y la cocina, donde los negros fregaban y cocinaban. Después, en los recreos o festejos, reproducían esas melodías, agregándole el tambor y el tono del candombe. Es la forma sonora de entender la vida lo que llevaba a esos pobladores a cantar sus tristezas y alegrías. Extrañamente, ese rasgo expresivo también estuvo en los orígenes del tango.
El empuje del carnaval
El curador Norberto Pablo Cirio, quien trabaja en el Instituto Nacional de Musicología “Carlos Vega”, sostiene a través de los textos que se exhiben en la muestra, que fue hacia 1870 cuando los afroporteños comenzaron a participar en los carnavales. Existían en ese momento dos tipos de comparsas: las que tenían influencias europeas y las de influencia africana. Ya en ese entonces, la cultura europeizante, que terminaría de afianzarse al principio del siglo XX, comenzaba a marcar tendencias. La mayoría se volcaba a los carnavales de tipo europeo, de coloridos arlequines, con máscaras, antifaces y calzas. Se considera que fueron estas comparsas el origen incierto del tango, un nacimiento paulatino y trabajoso, quizás porque aunó poblaciones de diferente procedencia y culturas casi antagónicas. Esta realidad, puede observarse en las excelentes pinturas de arlequines músicos que pintó el artista argentino Emilio Pettoruti (1892-1971).
A pesar de que los géneros musicales hoy en día están diferenciados y se distinguen claramente, en ese entonces y en el contexto invertido del carnaval no era tan así. Los ritmos se fusionaban; instrumentos africanos interpretaban música tradicional europea; voces con acentos extraños cantaban el español, despertándole sonidos a madera, a agua y a selva. Lo mismo ocurrió con la mazurca, el vals y la polca, géneros estos de la música criolla, que al mezclarse generaron una mixtura novedosa y “sui generis”.
Piringundines y quilombos
Los estudiosos del tango fijan el inicio del memorable periodo conocido como “Guardia Vieja” hacia 1897, con la creación del tango “El entrerriano”, compuesto por Rosendo Mendizábal, un afroporteño. A partir de entonces, esta música urbana, llorosa pero fiestera al mismo tiempo, sonó sin descanso en “las casas de baile”, eufemismo decente con el que se denominaba a los piringundines o prostíbulos. Además del baile y de la melodía, eran estos, ámbitos para cultivar amistades emparentadas con el prestigio del compadrito, hecho a base de reyerta y reto. No por nada, a estos locales pronto se los denominó “quilombos”, nombre con el que se denominaba a los prostíbulos por las ruidosas peleas que allí ocurrían.
Entre los más conocidos intérpretes y compositores locales de origen africano se destacaron Alejandro Vilela, “el negro cototo” Almeida, Eusebio Aspiazu, “El mulato” Sinforoso, Dafne Zenon Rolón y Ruperto Leopoldo “el africano” Thompson, entre muchos otros. Dos nombres merecen especial mención: Guillermo Barbieri y José “el negro” Ricardo, quienes además de compositores, fueron guitarristas de Carlos Gardel, incluso Barbieri murió con “el zorzal porteño” en el desafortunado accidente aéreo de Medellín.
Olvido, memoria ingrata
Importantes personalidades tangueras, ya en el siglo XX, han recordado y tratado el tema de las raíces africanas. Sebastián Piana, Cátulo Castillo, Francisco Canaro, Hugo del Carril, Osvaldo Sosa Cordero, León Benarós y Homero Manzi. Sin embargo, la muestra que se exhibe en el Museo Casa Carlos Gardel documenta que existe en la Argentina cierto prejuicio social para contar la historia de la comunidad africana rioplatense. Quizás por ser un ámbito doliente, de personajes relegados, la mayoría de las veces infelices o despechados, el tango sea una de las pocas actividades que perpetuó los aportes de este grupo étnico.




































